A la depresión agujereante, a la muerte, a la derrota interna, al titubeo, a la penumbra, a la ansiedad y a la manumisión. Si las vacilaciones nunca terminan es porque tu sendero posee un final oscuro. En los sitios y pensamientos que has visitado no vive la luminosidad. Tu féretro no es motivo de una carnaval sempiterno. El hastío es la moneda corriente cubierta de un humo denso. Siempre bloqueas a Aquel que está golpeando la puerta de tu corazón. Evalúa bien el sacrificio en el Gólgota, hoy.