Saturday, March 06, 2010
El COROLARIO DE LA DUDA
Poemario
ÍNDICE
01) El timbre que no para de sonar
02) El neurasténico
03) El sobrino de Dios
04) Corrillo y retablo
05) Viandante
06) Echando humo desde un rostro amaranto
07) El frontispicio
08) Juergas vocacionales
09) Pavor in situ
10) Un solo yo
11) La depresión
12) El nucléolo del entremés
13) La tridimensionalidad del ser
14) Únicos, irrepetibles y eternos
15) Ese péndulo
16) En el túnel sin una vela
17) Astuto y planificador
18) Las fibras de la congoja
19) El envite del encelado umbral
20) Leucofeo
21) Cronometrando la entropía
22) La pasarela de taun me arrastró
23) La mochila que se engoma con ira
24) Prescrito de antemano
25) Un tufo que arruga la cara
26) Acechando el huerto en retrospectiva
27) Vine, no vi y me fui
28) Un comienzo complicado
29) Badulaque con bagaje de punta
30) El caballo de fotógrafo
31) A dos bandas
32) Tal como te despertaste
33) Desde mí
34) El maldito destino es triturable
35) La aventura
36) Ese narcisismo que nos apiola
37) Duchándome con barro
38) Pinocho me ama
39) El desvelo desde el como
40) Los codazos del empeñoso demonio
41) No te desmarcarás del Todopoderoso
42) El dramón del patito feo
43) Alargando la encrucijada
44) Creo que no se irá
45) Veamos que sucede
46) El designio de la carne y del alma
01) EL TIMBRE QUE NO PARA DE SONAR
I
Los pájaros vuelan a su suerte
y el sabor de la nuez no se ubicará en la cáscara,
a veces tan henchida, capciosa y rozagante.
El liendre es todo un proceso lógico.
Abuelo no es sinónimo de sabio
y el secreto inmarcesible no se afinca
en los pizarrones, en el enciclopedismo,
en los murmullos de pacotilla, en el magín.
Cada pelele de las noches sin luna ni linternas
ha delineado su decanato de heno refinado.
La energía no confecciona luz, sólo la gracia.
Hay flores algo duraderas que no son de plástico.
Las bienaventuranzas son la llave y la clave.
Toda peregrinación parte y desemboca adentro.
Todas las salas de espera se llenan de pus.
II
Esta época categóricamente es la del cerrojo,
la de la obturación, la del remate.
Todo se precipita sin repatriaciones,
sin nuevas coránicas o esponjamientos u obrepciones.
El gran epílogo se olfatea, se lustra los zapatos.
Armen las maletas, ajústense los cinturones,
rubriquen su testamento con prismáticos,
salden las cuentas que queman y sus potalas.
Corran despavoridos en medio de la estampida,
cerdeen los codazos, taladren las menudencias.
Nadie sabe ni el día ni la hora ni la pirexia.
Alcánzame si puedes,
con tu autoayuda, mentor y libaciones.
02) EL NEURASTÉNICO
I
El juzgado de mayor cuantía no se abre
y mi novicio y ventrudo y concomitante cadáver
se puso festivo y epigramático,
y enemigo fiero de toda profanía, como nunca antes.
Se ha dado tres mil vueltas vertiginosas
alrededor de la pequeña mesa de centro
bebiendo brandy con un frenesí turbador.
¿A qué le teme el que a nada le temía?
II
Arrepentirse, con un pie en el féretro
y con el otro en el teso de la jarana,
es la política mortuoria del ultrajador consumado,
del saduceo con lavanda, del latrocinador, del crapuloso,
del negrero creyente en el rey de reyes.
El esqueleto escoriado del camello
no pasa por el ojo de una aguja.
III
Disfrutaré este instante de nocharniego,
esta gratificación efímera y encarnizada,
de las bragas de las peliforras de las covachuelas.
No poseo un pasado ni soy un predestinado.
¿Quién me facilita un plan dorado y deportoso
o una receta expletiva o mistagógica?
IV
Como no me había muerto nunca antes,
fallecer fue engorroso y malinchista.
Soy un bisoño paporretero en estas lides.
En esta morgue nadie me dirige la palabra
y desconozco los modos internos, los arcaísmos.
Antes dormía con el ombligo hacia abajo.
Me someterán a rituales civiles y sobrenaturales,
que son un hastío por antonomasia.
Sáquenme de este refrigerador hostigoso
y crémenme, borrándome de todo chip,
memoria, repaso y revista de narraciones.
Requemen mis álbumes, camisolas, indicios y papelorios.
No volveré a esta redondela, menos mal.
Nunca fui, mas soy.
03) EL SOBRINO DE DIOS
No es el mobiliario adecuado en la decoración
de la lluvia de belicosos granizos que caen
en esa pampa abandonada que hoy es el clon
de tu arrobamiento untado con hielos paranoicos.
Tu dubitativa coraza no afinará esa mirada azul
que sacia rencores con arrugas y chafarotes,
sitiando esa espiral con yerros concatenados y esplendidos.
El campanazo postrero ausculta una inanición
con ese gustillo a primavera refrescante y eterna.
04) CORRILLO Y RETABLO
I
Todas las nostalgias enlazadas y azadonadas
se reúnen esta tarde en mi sofá de zopisa.
Bajan desde los rincones, neveros y los terrados,
de a una y en filas, con faros, estruendos, enaguas,
descompaces y otros inquilinos no configurados.
Los vagones que partieron no poseen marcha atrás.
En medio del jolgorio ajeno con risas retumbantes
la melancolía se va a enfiestar, en mi sofá.
II
Los pentamestres huyen de a uno
en un poni
y no tallecerá la prebenda
que los reintegre.
Esporádicamente,
comparten un budín sucinto
sobre una fotografía
rancia.
III
No sé si arrancarme por la animadversión
que recolecté flemáticamente semana tras semana,
o si quedarme satisfecho con lo que ostento,
que si bien es exiguo, es más que lo de otros conurbanos.
¿Soy un malagradecido o un fracasado más?
Si pago los platos rotos, soy yo quien los rompe.
Me falta admitirlo y no victimizarme más.
Los que se pasean por mi calle suben de estatura.
Apesumbrado, golpeo al céfiro con mi karate.
Los espantos ásperos, los fardeles con alambres
y las concavidades propias, me importunarán
con sus púas, hasta el estanque de azufre.
05) VIANDANTE
I
Con su largo atardecer la vida vino y se fue.
¿Qué quería?¿qué ambicionaba la mortinata?
¿qué microbus la paseó por el barrio
y a esta hora, lotificando dones y molleras?
La vida apareció y expiró desprevenidamente
y mi dormitorio es una zahúrda, un entrevero.
¿Por qué fue tanta la prisa en la interacción?
¿Hay compromisos devengados en el otro lado
o la sopa se enfría o son poca cosa sin mí
o me aguarda un refrigerio licantrópico?
El último cirio lo apagó un violoncello
y el patetismo se suspende en el aire, sobre una predela.
El cementerio seglar está a dos cuadras,
¿alguno de ustedes me acompañaría,
mirándose callado la punta del borceguí
y con las manos en los bolsillos?
La vida vino y me saludó, y ya no está:
nunca estuvo, nunca estuvo en el tráfago.
Al seguirme, ¿qué conseguirías?
II
Desde acá afuera no se ve nada,
adentro, tampoco hay senderos señalizados.
Soy irrelevante y lo que hago es reumático.
¿Quién me suministra de un proyecto vital?
Nada de lo que plasmé es apoteótico.
Al no ser yo lo mismo, ¿soy otro?
¿Por qué recurro con fibras al microcosmos de los por que?
Mis botas no se aparcan en ningún porotazo
y la modorra tapiza el césped empampirolado
y los albores me son un alfiler en el costillar.
Voy a cualquier lado antojadizamente
y vuelvo rápido, con el salvabarros triturado.
¿Cuál es mi canoa, mi libelático?
Me llamo a mi celular y no sé que aseverar.
III
El tumulto pasa y no me avista,
el cernidillo se desata y no me humecta,
minerva me desahució en el aperitivo,
los caninos no olfatearán mis roñosas vestiduras,
las moscas no reanudan ninguna ronda,
mi comparecencia no modifica el vacío,
la romana continúa tiesa con mi sobrepeso,
en medio de la calle nadie me atropella,
dentro de la jaula el león no me picotea,
galopo y no avanzo un decímetro,
al dormirme no cierro los ojos,
ni siquiera soy el recuerdo en una fotografía.
Maniobré y tengo los cestos en cero.
Soy un cero a la izquierda.
IV
En el cafetucho espero inanimado el siguiente minuto,
que pase el siguiente peatón enfoscado,
que caigan las hojas desterradas con naturalidad.
El astro rey mimado continúa arriba,
el policía reitera su trazado con el mismo temple,
el desempleo estancado por la labia no es noticia,
la veterana revista no se mueve del kiosco.
El café se enfría y la garzona no se despeina,
las pechugueras y los menuceles no varían su color,
el alma se escarcha en el suspiro..
06) ECHANDO HUMO DESDE UN ROSTRO AMARANTO
La rabia viene aguijoneada y rallada
deponiéndole los dinteles a la circunspección
y a su archicofradía que todo lo reglamenta.
Remitiéndome al socavón desmirriado y bruno
me inflinge mamporros y tajos
como si fueran las gotas de agua de una regadera.
Ya instalada, la ira corroe todo el pradal.
07) EL FRONTISPICIO
I
Lo sustancial es la imagen, el grabado, el cariz.
No te tasarán por tus destrezas y logros.
Si simulas bien que eres, eso eres y más.
Si das la impresión de bailar bien, eres travolta.
En las adventicias y vocingleras polémicas mediáticas
realmente no hay nada que polemizar
y sí mucho que discurrir, que desinsectar.
II
Los perros vagabundos se paran
en los refulgentes barrotes de mi palacio
y comparten piadosamente sus sobras conmigo.
Mi helicóptero personal no los embelesa
y al justipreciarme languidecen.
El lujo es un estercolero empingorotado
que encalabrina y engrilla,
y todos los angurrientos y marranallas lozanos
son nocentes desde ya, convictos.
08) JUERGAS VOCACIONALES
Los tediosos noctívagos beben caracolillo negro,
cervezas y usanzas por barriles.
Las bravatas con libreto y plantillas
no le dan sapidez al letargo claveteado
y la plomiza boite es una cueva de vampiros liados.
A pesar de las ínfulas de las gruesas cortinas
el fastidio iterativo e interactivo se trasluce con resplandor
y las sillas con dueño aguardan a los mismos.
Nadie es hosco con el vodevil reincidente
que agasaja la velada con números que amenizarían
el embotamiento y la acinesia inoxidables.
Los inacabados bocetos personales sirven de cuchumbo
con el que embuchan candiotas de vocablos gastados
por el inexorable crono de los repertorios raídos.
El humazo postrado es la escenografía del piano decrépito
que interpreta melodías mustias con o sin pianista.
El espectáculo no es la envidia de la contrainteligencia.
09) PAVOR IN SITU
Bien peinadita y vestida de ángel dada la ocasión,
partió a una casa de muñecas encachada
que desdeña los minuteros y las hectáreas y los turbiones.
En su morada prepara roscas y té con leche
a los padres que amó a pesar de las astillas
del silencio acibarado y súbito.
El orden de llegada a la chimenea es irrelevante
en la niña que voló de rosado al tercer cielo,
desde la yema de una familia ultrajada
por un azote cascarrabias incalificable.
En este instante le desabrocha los cordones a Aquel
que se sentó a la diestra del Padre
y juega en un columpio con amigos
con y sin nombre.
Canta risueña y no conjetura por que.
Para cambiarles los pañales, la mamá atravesará
el mismo pontón que le dio una aureola a su hija.
La madre redimida y anciana ya exclama:
adiós mundo, hola hija mía.
10) UN SOLO YO
I
De contestatario a vendedor trucho de seguros;
de seminarista engrupido a fornicario rábido;
de quijote a molino recubierto;
de predicador a recaudador de cash;
de joven libre a uno sometido, con un voto de coautor;
de dirigente político lenguaraz a atracador y golfista;
de corazón valiente a cazafantasmas práctico.
Es que el único prójimo soy yo.
II
El egoísmo es:
padecer por mí y después por mi,
prescindiendo del desconsuelo de mis congéneres
con gambetas veloces y sin descarrilar ese prestigio
retocado en cada plenilunio;
ser dadivoso con las sobras sin incomodarse;
hacerle zancadillas a la piedad y verla caer
cuesta abajo por las escaleras del altruismo;
repartir miajas perfumadas,
con tamboriles y una coreografía estelar;
deducir que los apremios del distrito son un brete
de la casa de gobierno y de los mercurianos;
un iglú estucado con secreciones desabridas;
aguijonear esa apasionada cruzada a favor
del desprendimiento, a través del consumismo
y otras celadas de desiguales cuantías.
11) LA DEPRESIÓN
I
En el sumidero de la incertidumbre y la desventura,
la tristeza se ve mucho más abultada y enlutada.
Las rememoraciones marcan con hierro candente
el sombrío presente. El devenir, en vilo, es vacuo.
El desnivelado vuelo dentro del hoyo es rasante.
El tango es tu himno patrio y en el mediodía prendes velas.
Compungido y con manos con pensamientos recusables.
La respiración es el latido de tu desdicha firme.
No comprendes lo que algunos dicen superar.
Las terapias terrestres son inofensivas y Dios Padre
no anhela que duermas en el techo de la casa del perro.
La caravana de las frustraciones carcome los despojos
de tu paz de paja molida incinerada con nafta.
Eres un deprimido oprimido que no hilvanará
ni contrarrestará las semillas de la barahúnda.
El perro te cala y siente lástima por ti.
No mires hacia atrás, hacia abajo o hacia el lado.
Sólo debes mirar hacia arriba y hacia adentro.
Si no despegas tus pupilas de la santa cruz
las nebulosas desfilarán con su batuta al acantilado
y a la ansiedad la arrollarán los élitros del Salvador.
Túneles y pasadizos angostos afloran y se disipan.
Calaveras espeluznantes te estrangulan y tu lepra
maquina odiosidades que avivan con bravura
ese descanso amotinado por la crisis melodramática.
Los juicios científicos no tarifan las transfiguraciones.
Son incapaces de rentar un albergue colindante
con la Paz y jugar por diez minutos a ser feliz,
curioseando al pormenor las losetas del pesebre.
Te desmoronas, y un sol mofletudo te saluda.
II
Todo es hastío, también el estío;
voy por el desvarío, a paso frío;
no soy de la camada, de la hada;
en la cancha, no me dan manga ancha;
en el lecho, camino estrecho;
en la fiesta, no me abren la puerta;
en el desvelo, me arroba el hielo;
del suelo, soy el heredero;
en el despojo, no me miran de reojo;
en mi desván, muchísimos perecerán.
III
El desencanto no se corrompe:
es fiable, tenaz, monoaural.
No se doblega ni por mil zacutos
de monedas de plata o puñetas.
No se desenlaza ni abdica ni se desjunta,
dando vueltas largas en su monorraíl.
Es un tranvía con muchos vagones con felonías
y con un arcoiris de sinsabores,
que cantan trabalenguas con la boca cerrada.
IV
Cada uno divisó un fantasma,
cada uno lo colorizó en forma sin igual.
Se aparecen con el paso de la novia
y bailan pericote en el confiable aire pardo.
Unos son presentados como luminarias,
otros, son la morralla de la barra.
Cada uno ensalza su vista estelar
y pasea a sus fantasmas, con donaire.
V
Me transporto a otro yo,
uso la costilla notoria del escuálido,
intento masticar su dieta y nada logro
porque el otro yo
soy yo mismo,
una calavera barbián
que todavía no se pone de pie
y que diserta con un desparpajo forjado
del existencialismo manufacturado
y de los otros maniquíes.
12) EL NUCLÉOLO DEL ENTREMÉS
I
Sin metálico nadie se mortifica por ti,
ni tú.
El hombre desabastecido es un concentrado
de repelentes, esguinces y pólipos.
Con monedas frescas en la bolsa eres el eje
de la vívida y abarrotada verbena
y no entretallas la soledad
en medio de la farsa.
II
Me vuelvo a sentar
con mis compinches convencionales.
El charloteo redundado
no es ameno
y todos me consuelan,
alrededor de este mesón,
de una silla.
13) LA TRIDIMENSIONALIDAD DEL SER
Me miro de frente, de costado y de espalda
con un zoom, y sigo feo. Me asusto.
Fragancias, lociones, ropa nueva y balamidos.
Parezco esperpento. Me asusto más.
Seguirán dispersándose las balas y la coprología
que se fatigan por acribillar el Sinaí.
Espejito, espejito, ¿por qué soy un adefesio?
¿Cuánta relevancia hay en ese deseo?
Sauna, pedicuro, un cirujano y un modisto.
No reformo mi facha, mi frontis, mi perfil ni mi tejado.
El totalitarismo de la razón se levanta inútilmente
una y mil veces en contra de la desazón agujereante.
El espejo estampa mis despojos, recrudecidos
por las zancadas aciagas y luctuosas del ser.
Un piquete y un paramédico vigilan desde la puerta
mi crisis terminal céntrica y mi magrez.
Nadie apetece otro sepelio preconcebido
sin la resurrección como certeza.
Cuando el deseo es el amo,
la debacle es el tirano pertinaz e inmanejable.
¿Cuánta bestialidad hay en el capricho?
14) ÚNICOS, IRREPETIBLES Y ETERNOS
I
En cada persona hay un solo un cerebro, un alma,
una piel, un propósito, una madre y una muerte.
No es posible una reencarnación.
A cada alma se le asigna un cuerpo,
un carné, un juicio final y libre albedrío.
La reencarnación es ridícula,
también la clonación del alma.
II
En la otra vida fui un piojo
y continúo siéndolo, por creerlo.
Transmigraremos al tribunal del Creador una vez descarnados,
con la conciencia en una bandeja hialina.
El tarot no lo negará,
el lamaísmo se abochornará también.
Siendo un ratón o una cobra
no limpiarás tu iniquidad.
Dios no estará de humor.
Timas al prójimo y a ti.
En la última pasada fui un piojo
y seguiré siéndolo, por mientras lo crea,
garantizándose la reencarnación del cretinismo.
15) ESE PÉNDULO
Algo quiero expresar,
y no sé que es.
Sobre ese algo escribiré,
y no sé como.
Algo apetezco no oír,
sé que es.
Babeo por fugarme de lo escrito sobre ese algo,
a veces no sé como.
16) EN EL TÚNEL SIN UNA VELA
I
Rígido y melancólico en el diván,
con la biblioteca nacional entre tus brazos,
tratas de persuadir con ruegos aguzados
a tu alma tronzada y desnaturalizada
que vana es la redención.
El ulular interior no ablanda tu arrogancia
consumada e ideologizada por la orfandad
enmascarada de tu espíritu.
Tus vetustos escrutinios son un goterón
que te empala sin peroratas.
II
Con la resignación consiento que se acabó,
que la ampolleta del techo es el confín,
que las ventanas son los únicos angelones.
La lánguida situación es esta y es inmodificable.
El mortal es el que se rinde, el deuteragonista,
el que se cae de nariz, el desgranzado;
el que cree que volará porque unos pocos vuelan.
La esperanza juega en contra, con bríos.
Si hay tres mil pilotos y ocho aviones en la pista,
seguramente unos cuantos se elevarán con éxito.
De tanto golpear a la resignación
algunos sobreviven un poco más.
III
Trasgos y súcubos pernoctan en mí,
mas no todos a la misma vez.
Cuando no es uno el que fastidia
es otro,o turbas férreas.
Son los muros mismos de la morada;
expulsarlos es una tarea de titanes.
Todos juntos, te corrompen entero.
Ninguno de ellos se ejercita en la piedad.
IV
En este gigante valle
el único habitante soy yo.
¿Quién poblará los otros cañones y colladías?
¿relamerán otros las constelaciones como yo?
¿cómo son por dentro esos otros?
¿cuál es la principalía en ellos?
¿cuál es el emoliente de una recidiva?
¿mi cuita rompe el molde?
V
El gusano no mastica la nombradía,
sólo la ve desde la platea, a lo más.
¿Quiénes militan en la gloria?
¿los que alzan la copa en un estadio lleno?
¿Cúanto cuesta?¿posee una villoría?
¿Cómo compro un colofón lleno de dicha
después del pitazo conclusivo e irreversible?
17) ASTUTO Y PLANIFICADOR
No lo sé, no me pondré al corriente.
Frente a la Palabra aspiro a ser un iletrado.
Estrategia ruin para una sobrevivencia fatal.
Huyo en un supersónico de la nueva alianza
y soy un mentecato ante las nalgadas de Dios.
En la inhalación del ocaso y de la rabotada,
la ignorancia intencional me socorrerá
con un chancero y autumnal salvavidas de plomo.
No es procedente atender el bullicio del reino divino,
no me conviene; mis pingajos me macerarían.
Me empeño en ser un lelo inflexible y un tratadista.
Soy inocente porque soy un bruto bruñido
en materias de fe, pureza y samantas.
Estaría excusado, con una defensa final pulcra.
Dios, conscientemente no te busco, entonces,
por no hallarte y desinformarme adecuadamente,
estaría absuelto y la cárcel eviterna y almagrada
en ningún caso sería mi morada postrera.
¿Es válido enviciarse con la ignorancia simpaticona
con el propósito de torear los electrochoques,
condimentos y cananas del mismo infierno?
¿Es factible timar a Dios?
18) LAS FIBRAS DE LA CONGOJA
I
Una lágrima con sabor a fe
emprende su vuelo por pirámides hundidas,
procurando desbaratar el agobio
con los enquiridiones de la victoria.
La congoja se sobrepuso al seísmo,
saliendo robustecida, como es lo consuetudinario.
La apaleen o no es irremecible
y billones la usan de lazarillo.
II
Profitando del desencanto,
los autogoles se encaraman unos sobre otros
intentando ser el pilar central
con un sombrero de copa y calcetines de seda.
La necedad se fotocopia por resmas
y el cantimpla las enmarca
una y otra y otra vez.
III
Camino al suicidio sin morir jamás,
la existencia misma es el mal
y el largo envejecimiento la solfa.
El reto consiste en resucitar la fe.
El alma parida no fallece jamás,
el alma redimida no fallece jamás.
Hay un luminoso puente hacia la inmortalidad
y no está tan lejos como para no caminar.
IV
Lo vomito todo y siempre queda algo,
una pepita,
ese resabio imposible de exterminar
porque es una cascada sin fin,
desalmada.
No cruzo a la otra vereda.
Estoy engomado y avasallado.
La arcada es mi pasadizo de ida y vuelta,
la basca es el ritmo de mi corazón.
En el siguiente vahído se intensificará el encolado
y los helmintos desahuciados implorarán por mí.
19) EL ENVITE DEL ENCELADO UMBRAL
Estuve a menos de un silbo de no estrellarme,
de no deslizarme por el barranco irremediable.
No aguanté el postrer respiro y salseruela,
el último latigazo y marqueo del test.
Tropecé en el antejardín de la gloria,
en donde las muchedumbres se apelotonan
detrás del personudo tango Uno.
Olí el cejijunto umbral,
imaginándome debajo de una laurel,
a boca de jarro de un reportero chafardero,
en la tapa de una revista,
en algún guiness.
Casi no fracaso.
20) LEUCOFEO
I
Soñé que me moría
y que principiaba mi pesadilla.
En mi sueño no soñaba, vivía,
porque no era un sueño
ni moría;
sólo pervivía mi pesadilla,
de día tras día.
Soñé que vivía,
y que principiaba mi nueva vida.
En mi sueño no soñaba, vivía,
porque no era un sueño
ni moría;
sólo pervivía mi regocijo,
de día tras día.
II
Cuando la muerte se aburre,
nos visita sin llamar.
Somos sus mimados,
es que conoce tan bien este lugar.
Aquí todos somos buenos candidatos,
no es necesario gritar ni llamar.
Todos los días un desarrapado se nos va;
marchamos callados al mismo lugar.
Nos dan un número azabachado,
a todos nos van a llamar.
Si huyo de esta existencia maldita,
otro calabacín ocupará mi lugar.
III
¿Y dónde está mi cenotafio?
¿el túmulo de la guinda de la torta?
¿Cuándo el orfeón de los carabineros interpretará
a Glen Miller alrededor de mis huesos oxidados?
¿Por qué el viento pasa de largo, campante?
El cementerio no me condecora ni en mi natalicio.
¿Fui un tris irrelevante? ¿un paso en falso?
¿una pifia del destino?¿un ferrari sin ruedas?
¿Quiénes marcharán uniformados a verme?
Al segundo después de fallecer sabré si hice mal.
¿Va a ser mi sepulcro ese comentado buen peldaño?
Otros ven en su sepelio unas carnestolendas.
21) CRONOMETRANDO LA ENTROPÍA
I
Todo lo desgreña, lo esquilma o lo añeja,
corriendo las veinticuatro horas del día,
con la misma poleras y sin mocasines.
Te interpelará y te golpeará con sensiblería.
¿Qué confeccionaste con ella, te preguntará el míster?
El tiempo es una pelota que rueda y rueda,
incesantemente, rebasando todo velorio.
II
Arrastrados por trompadas del pasado
y acongojados por lo venidero,
no tasamos el presente, tan extraño y desechable.
En la consciencia, el tiempo es un hilo continuo
en donde el ahora es un paso lacónico
entre los remordimientos y los anhelos.
El ahora es intenso, el aquí es tangible.
El ayer es irreversible, el mañana impredecible.
La memoria nos devuelve a las viejas siembras
con rifles y el próximo rosicler es una conjetura.
Detrás de mí se forman las culpas, los síndromes,
las caricaturas del empirismo y el cancón fañado.
El presente, que es un don que separa las eras,
jamás se va, y menos ahora.
22) LA PASARELA DE TAUN ME ARRASTRÓ
I
Me voy.
Me escapo y me voy.
Las maletas las apegué bajo el dintel.
No lo resistí.
Me la ganó, me arrolló.
Disculpen la estadía.
Como fiambre fastidiaré menos.
Aflojé.
Toda humillación es restaurable,
todo pasa.
Todo en esta vida se supera,
lo mío no.
¿Para qué un alargue?
Una malhadada bala es mi trampolín
a una oscuridad más intensa e inacabable.
Me estoy bajando.
El pie de partida de esta fuga quedó atrás,
en el sanguinolento sillón.
Todo empeora con las llamaradas.
¿Cómo vuelvo a mí?
II
No volveré a suicidarme otra vez,
ya no seré la estrella de cine de las criptas.
No escucharé los sollozos de buena crianza
y a ese misoneísmo, desde mi ataúd inquiridor.
La ambulancia ya no me trasladará a la morgue,
los policías no telefonearán a mis familiares,
nadie más reconocerá mi rostro seccionado.
El periódico no colocará mi nombre en el más allá.
Guardaré la pistola y defenestraré las balas,
acribillaré esa crisis mortal explosiva,
finiquitaré al demonio como asesor sicológico,
rehabilitaré mi hígado del alcohol.
Daré la media vuelta o avanzaré hacia atrás,
taparé los hoyos negros que me albergaron.
Con los escombros e ingenio armaré una nueva vivienda,
recomponiéndome, volviendo a nacer, resucitando.
23) LA MOCHILA QUE SE ENGOMA CON IRA
I
Las orejas me pesan,
a la regadera hay dos leguas aupadas,
las sábanas son de un plomo dulzarrón,
la almohada es parte de mi mejilla
y la campanilla me incita a la ira.
Acecharé las mismas trancas con más telas de araña
y las mismas caras con ojos tapados
que circulan por los mismos pasillos,
comprometiéndome insubsistentemente a no bufar.
La corbata neotérica que ayer adquirí,
de la misma marca y color,
escandallará la nota alta que ni yo notaré.
II
Si Ud., es un don nadie
es mi compinche, un coligado,
un camarada en la legendaria contienda,
un apatanado más en el itinerario.
Si Ud., es un don nadie estable,
Ud., es un hombre consonante,
un capigorrista identificado con la sirria,
un zorro más en la cazata inglesa.
III
Mírame con regocijo o moriré.
Me desvelo por mis propósitos, por mi devenir.
Cuando me escuchas con atención
soy un hombre exitoso, un faraute.
Seguidamente me caigo al cenote.
Yo soy un profesional muy señalado,
porque soy yo, porque se trata de mí.
Si me voy de aquí sentirán el mazazo.
El máximo es lo normal en mí,
el destino me ama.
Cuando no soy aquello intento aparentar
lo pertinente, con glamour,
y cuando puedo manipular a alguien
lo hago en un santiamén.
El fondo de la hoya es mi chalé.
Admírame un poco, por favor.
24) PRESCRITO DE ANTEMANO
El experto nos indica lo que nos duele,
con tal convicción, que ahora sí que nos duele.
Este arrechucho no figuraba en mis fascículos.
La comunidad embuchará el mirífico tónico del experto,
hasta que arribe otro más alumbrado y pitoflero.
La colerina continúa robusta ahí
con el mismo clisé y otros agnomentos.
Los compaces de la falsía son regulares.
Supuestamente metido en nuestras sandalias,
el experto nos advierte con el pecho abultado
lo que nos duele, con un pizzicato.
25) UN TUFO QUE ARRUGA LA CARA
I
Se bebe el dinero de las polainas de su descendencia,
empinando el codo atenazado al viñedo.
Sus manos son un brindis serial
con o sin motivos creativos.
Se cree astuto y avispado y no embauca
ni al turnio micifuz del rayano.
Antes de pagar las cuentas hogareñas,
aparca su salario en la sacrosanta taberna.
Abandona la cantina cuando el vaso evacuado
le es una tara insoportable.
Encolerizado, se desquita con el pasto.
El mal olor y los connacionales no lo persuaden.
Cree que es hacedero hundirse un poco más.
Extravió su autonomía y su porfía sigue intacta.
Por el bar dobla sus rodillas y su orgullo,
por la restitución del alma no, ni sobrio.
II
Maleó todo lo que fue suyo
y debería enjabonarse hasta la pubertad.
Es el gran ciudadano desdorado de la nación
y sus potencialidades no iluminan a nadie.
Es una eclosión del predominio de Dios
a pesar de la complexión de mi egolatría.
El vicio le cascó y la criatura fue domeñada.
Vaga por las calles opresoras pretendiendo un bollo,
un cobertor, menos apatía estatal y un por que.
Revestido de flagelos conspicuos danzantes,
su desmadejada aurora es un desmán que lo embelesa
sorbo por sorbo, pescozón por pescozón.
Sortea sin boato esa misericordia
que le pisa los talones con un para que
y el gólgota.
III
El vicio es un sádico que colinda con un lazo,
merodea en calcetones con presiones y prisiones,
coquetea con embrujo y los dados cargados,
soborna con saña y preguntas metafísicas
y no suelta a nadie aunque le lloren de rodillas.
Antes de atacar, ferozmente, se repliega.
El vicio alza su galardón triunfante
cuando eres un muñeco salsero de trapos sucios
o la causa de la bandera a media asta.
IV
Vendí la radio y las migas de mi consciencia
por una dosis, por un trompazo,
con la cual me río y me río y me río
cada vez que veo un perro con cuatro pies.
Mi ausentismo acapara todos los segmentos
del ser, de la entelequia, de la substantividad.
Contrahice los cimientos, me fume lo sacro
desbaratando esos rayos alfa que conectaban
mi cerebro, mi esencia, con tarántulas que marchan
desde mis orejas, agitándome, irritándome, desorbitándome.
De la risotada pegajosa a la apatía
y del vigor a la languidez momificada,
con mi voluntad en el pavimento,
no infectada todavía con la buena nueva.
V
Dientes y dedos sucios por ambos lados,
un aliento que demuele a los tenaces.
Primera o segunda causa de las expiraciones,
condición física venida a menos.
La salud es breve, el bolsillo se empequeñece.
Me muero por fumar.
El que inhala es un candidato en seco
al sarcófago lento y tedioso.
El se moría por fumar.
Cuatro cigarros finos escoltaron su ataúd.
Su deseo fue cumplido a plenitud,
con un coro polifónico y un cenicero de sacristán.
El se murió por fumar.
VI
Aspirando cocaína a nada aspiro.
Con el consumo de la caspa del diablo
mis células cerebrales son un cochambre enalbado.
La diosa blanca no posee súbditos,
sólo esqueletos pintorescos y retobados.
Con el alcaloide las pupilas se me ahogan
y las sombras azogadas escoltan mi andar.
Mi jefe es el alcaide, antes era el alcalde.
Con la heroína me acobardo
y tiemblo ante el prepotente albor.
VII
De bar en bar
voy borrando la superficie
de viejos manchones que brotan
con los catecúmenos de la melancolía.
Con un trago más
rememoro hasta los trallazos de mi lactancia,
el bodegón de mis insolvencias chillonas,
lo insignificante que soy.
26) ACECHANDO EL HUERTO EN RETROSPECTIVA
I
Desde el exilio se avista la portezuela
que nadie transpondría en su sano juicio.
La racionalidad no coopera y bermejea
y es el desasosiego el que descalandraja
el inmovilismo, el entrepaño, el berrueco,
examinando de la nuca al talón
las andanzas y adagios de la portezuela.
II
Me es infrugífero ejercitarme con abdominales
para el inminente zipizape
porque los rivales son cada vez más morrocotudos.
El himno descollado reside al otro lado
de la inmensidad y de los mazazos.
El superávit no se estancó en mi finca
y siempre se me adelanta un metomentodo.
Me apuñalean innovando y creería
que soy un obtuso egregio, un saudoso.
III
Si miro la ventana desde afuera
el mundo es finito, porco, malgeniado.
La margarita jura que la florería es una galera.
La jaula le comunica al canario
lo que es una sociedad de castas.
El refrigerador es estimado porque no polemiza.
El televisor es el anzuelo de nuestras almas.
La chimenea calienta lo que se ve del ser.
Las fotografías imprimen el deterioro de los decenios.
En la ducha mi espíritu se serena, de vez en cuando.
27) VINE, NO VI Y ME FUI
I
Descendía por la escalera mecánica del mall
y repentinamente me avejenté.
Los trienios que embaulé se posan
sobre mis omoplatos y mi ideario,
y con los otros que ya me amohinaban,
me conminan a sanear mi modus vivendi.
Aterido a tres metros debajo del pasto
me enrostran el llamamiento que obvié.
Donde moro todo lo sé, al fin,
y la política exterior de este distrito y los alegatos
no son numularios ni un encante.
II
Nunca apetecí estacionarme
en este lecho tan prieto y tabicado,
ni siquiera por morbosidad virtual.
Todo fue impensado y fulminante,
mal improvisado, mal distribuido.
El destino me acarreó a esta fosa a la mala.
Me até al último pasamano en vano.
Por mi mocedad este ítem lo veté.
En el desayuno era un volatinero y mírenme,
tieso como un poste enyesado y encarroñándome.
Sé lo que es la impotencia y la corajina.
Choqué tonta y fatalmente.
No fue un accidente, fue una autodestrucción.
Yo, yo, yo y sólo yo conducía mi vida.
El prominente responso fue un escorrozo.
III
¿los diablos vienen a mí?
¿o ya se alojan con aspavientos en mí?
¿o soy yo un demonio y no me he notificado?
¿o soy yo el retrato de las cuencas de mi ser
y divago otra vez en medio de la niebla dacá?
28) UN COMIENZO COMPLICADO
I
¿Retoños de una creación divina o de una borrachera?
¿semejantes a que sospechamos que somos?
¿Por qué el dulce del edén duró tan poco?
¿aterrizamos en el huerto como inquilinos marcados?
¿es reparable un trapo inmundo con canas?
¿cuál es la maniobrabilidad de la manada pequeña?
¿por qué la gloria en el cielo y de aquí es de pocos?
¿por qué la bestia se moviliza en un F-18?
¿por qué las tentaciones endilgan todos los buques?
¿quién apretó mal el botón primero?
La santidad es la basura redimida,
el libre albedrío es una perrera,
la decencia es un portento
y la gracia es el salvavidas vilipendiado
con disfemismos e infundios.
II
Adán, ¿eres el culpable
o el chivo expiatorio de este drama cósmico?
¿billones con el pecado adánico sobre sí,
sólo por tu desobediencia y socapas?
¿qué se oculta tras bambalinas?
¿Fuiste el instrumento de la perfidia inevitable
o tu mancha fue el libre albedrío?
¿por qué el guionista no fue reprendido?
¿qué y quién le pavimentó el camino a la serpiente?
¿el huerto del edén sólo fue una buena intención
temporal, estratégica, preponderante y dilacerante?
¿por qué el fruto prohibido estuvo ahí,
tan cerca, tan central, tan jugoso?
¿qué ayuda idónea fue Eva
con la manzana mordisqueada en la mano?
¿el jardín del edén fue una casa o un hotel?
¿la curiosidad femenina engendró la hecatombe?
¿estaban ambos preparados adecuadamente
para resistir tanta presión, una gran tentación?
¿El huerto con el árbol prohibido en el medio
y con el libre albedrío en acción
y con la serpiente merodeando y mortificando
era ese paraíso tan comentado y venerable?
En estas condiciones, ¿quién sale bien parado?
¿El triunfo de Satanás era patente e ineludible?
¿Por qué la manada de Jesús es diminuta?
Y el preparado hospital ambulante
recibió a los heridos y enfermos.
III
¿Sobre que meditaba el ser humano
media hora antes de caer?
¿qué degustaba antes de descomponerse?
¿cómo se desembaraza de la siega materialista?
¿qué le da al espíritu esta modernidad?
¿cuál es el poder destructor de lo profano?
¿cuál es la histórica plusvalía del relativismo?
¿por qué el progreso no incluye la paz interna?
¿por qué todo salió engarabitado y amargo?
¿qué es lo penoso de la moral objetiva?
¿cuál es la vía a la armonía traspasada?
29) BADULAQUE CON BAGAJE DE PUNTA
I
El miedo es mi hipodermis, mi blandón,
mi ergástulo, mi gobernalle, circunvalándome.
Azorado estoy con:
el nuevo período presidencial;
esa carestía de cuerpo tan presente;
las socarronerías de los elfos letrados;
el craneo del ocio de avanzada;
el geriatra augur;
el desdén de las sanguijuelas arranchadas en mí;
los radiogramas de la opacidad advocada
con sus sartas de aedos
y con mi encastillamiento abizcochado.
El viernes me atemorizaré un poco más
abestiándome con el billar y el copeo,
y así no me enteraré en cinemascope
que soy un motolito saledizo y pluralizado.
II
Cada vez que me fugo del miedo éste me alcanza
con sus tentáculos impetuosos y biliosos y sus replicatos.
Mis certezas son un pigmeo ofuscado
y me asusto antes de la partida
y el cambio de plató me complica más.
La confederación de fantasmas agudos
son las cuatro murallas y el techo de mi jaula,
y soy el bongosero ilustre de los descalabros.
No correré otra vez para no tropezarme
y los saetazos me engoman al suelo infecundo.
Los síntomas me paralizan y me postean
y al más mínimo empujón me derrumbo,
ya que la última pateadura de la ringla
no fue imaginaria ni concisa ni complaciente.
El miedo toma el mando de mí
y me remolca por callejones escorchados y con teomanía,
maquillándome para el próximo culebrón brioso.
A la fe que vive en mí le da vergüenza gritar
por el altoparlante su optimismo de hollín.
30) EL CABALLO DE FOTÓGRAFO
I
No habría salvación del alma,
por eso estoy empantanado.
El sepulturero guarda de a uno
a sus inquilinos de cara larga
y nadie se apresura por acompañarlos
a sus cabañas carmesíes y estrenuas.
Mi discurrencia levantó un paredón
alejado del inri
y mi fuero interno baladrea
por un trabuquete.
Y habiendo rescate,
yo me hospedo en este chamizo pocho,
por las mías,
condecorando a los cuervos relumbrantes.
II
Me cansé de fatigarme tanto,
atrancado en esta luctuosa esquina.
Otro weekend más
y seré carnuz,
por centésima octava vez.
Mis progresos recorren una circunferencia
y cada pelo mío que deporto
marca un baquetazo, una vuelta,
y la zangarriana rebalsa mi adusto ser.
III
Esta existencia es inadmisible:
nada encaja con nada;
todo desvelo trascendente es prescindible;
la desazón es la consigna del crepúsculo;
partirse la cabeza desentrañando es una majadería;
el más allá mueve las piezas a su antojo.
El optimismo árido ve algo de lógica
en el tránsito del hombre por esta parodia
y como guinda de la torta,
mi fin es incierto.
31) A DOS BANDAS
I
A la depravación que es absoluta
no se le escurrió detalle alguno.
Ninguna gota se le quedó en la botella;
todo pétalo fue masacrado.
A la salvación que es absoluta
no se le escurrió detalle alguno.
Ninguna gota se le quedó en la botella;
todo pétalo es redimible.
II
¿Cuál es la apariencia del Absoluto?
Sea quien sea, estamos coaccionados
a ser siervos de Su voluntad o sufrir,
y entonces la libertad sería un mito,
porque si elegimos lo que el Absoluto no anhela,
nos condenamos irremediablemente, con desreputación.
¿Todo es un chantaje divino sin salida?
¿Está predestinado un hombre que puede escoger?
Dentro de esta pía extorsión poseemos libre albedrío.
El redimido libremente, es un reo del paraíso;
el descarriado libremente, es un reo de la fogata.
Dios nos intimida con toda su ira santa:
“o me alabas o te descuartizarás tú mismo”.
¿Cuán edénico es ser un galeote del Absoluto?
Ya sabemos que no serlo es calamitoso.
Ese Absoluto tan inmenso y aplastante
no sería un ser tan distante de nosotros,
porque también soy esa partícula
que es un elemento más del todo, del Absoluto.
Entonces regresaríamos a Él, a casa.
¿Cuál es la escalinata al nido, al esplendor?
No somos fantoches cósmicos y si hay libre albedrío
optaremos por uno de los dos caminos posibles
plantados en el huerto del edén.
El indiferente sigue la huella de la infausta naturaleza caída.
32) TAL COMO TE DESPERTASTE
I
Consciente estoy de que aquí estoy,
de que soy, y de que el camino recto es uno,
sin homologías ni parangones ni descargos.
La dermis, la percepción, el criterio, la moralidad,
la sed de luz, la expectación y el olfato,
forman fragmentos constitutivos del ser.
Suplicando vigorosamente por más yerros,
las toxinas de mis bajas pasiones aclaman
mis carnalidades a estadio lleno, descolmillándome.
La trascendencia es un diamante en bruto
y el mal se identifica con varios floreos,
pasavantes, caretas, deganos y marcas afamadas.
II
Intento desvincularme de mi alma abarrotada,
que es el timón dadivado, mi azotina.
Ambiciono olvidarla en la francachela.
El cuero no la arrullará
y su sino son las calles de oro,
no la discoteca o la autoayuda.
Adherida a la tierra es un quiltro con eccema.
Alma mía con disfagia, ¿quién eres?.
33) DESDE MÍ
Mi individualismo es un manchón,
el del imperio es una tragedia.
El estómago lleno denosta al vacío.
El apellido te da la butaca que te corresponde.
El sumidero y el senador son insustituibles.
Cuando la familia se sienta en la cena
el ausentismo supera el cincuenta por ciento.
La contundencia ética de un relativista
es inmutable como el clima de Iowa.
El liberalismo es un totalitarismo
tapado con espinas tapadas por rosas.
34) EL MALDITO DESTINO ES TRITURABLE
I
En mi casa en y mí no soy el amo.
Vivo solo
y la soledad es el amo,
y no vivo.
Relincho por mis ataduras
porque habría nacido libre.
Me parieron con el halo de los lascivos,
de los tercos, de los fumadores, de los raposos,
y se erige una galería con mis lepras y patinazos.
La ansiedad es el capitán del navío.
II
Nacer es un problema,
expirar también.
Residir aquí es un quilombo,
claudicar también.
Ser obediente es complicado,
ser un sublevado también.
Ser padre es dificultoso,
ser un hijo también.
Bailar zarzuela es intrincado,
cantarla también.
La juventud es revesada,
las arrugas también.
35) LA AVENTURA
Con el conjunto de los sentidos
atrapo el reino de Dios, por la fe,
sin las ironías y dudas infundadas de esa razón
que actúa como si fuera un califato
independiente, soberano y dispensado.
Antes y después de creer, pienso.
El razonamiento hondo edifica la fe consistente,
y la experiencia espiritual es su sustancia.
Dios no posará para una probeta.
36) ESE NARCISISMO QUE NOS APIOLA
I
Los padecimientos van liquidando al narcisista
ya que ser un simple mortal es chocante.
El ser traspasa el umbral a la fuerza,
es parido sin pedirlo, envejece sin evitarlo
y se castiga todas las horas, por subyugarse
a los atronadores antojos del ego.
Copérnico puso a la luz en el centro
y la altivez insiste en que es el ser humano.
El inmanejable subconsciente es el mariscal.
El vacío interior es la evidencia aritmética
de que vas por el carril del horror.
El Padre se expresa mediante el Hijo.
II
El individualista idolatra el aplauso,
el reconocimiento expreso de los vecinos,
la adulación del peatón, del costeño.
Cuando él es el centro del trajín,
todo es convencional, satisfactorio.
Le falta amor para amarse a sí mismo,
y por eso los otros nada rasparán de él.
37) DUCHÁNDOME CON BARRO
I
Como mi ser no posee rumbo me concentro en:
los coitos y los profazadores de la farándula;
las cervezas y resacas de los futbolistas;
las peleas del barrio y de los otros continentes;
el doping de cualquier famoso;
las amantes del jefe y del párroco;
las entarquinadas desprolijas del supremo gobierno;
las páginas policiales y de coqueterías;
los guiones de los novelones;
las pifias e infortunios del prójimo;
el ombligo de la vedette;
la interminable pederastia eclesiástica;
los rumores prodigiosos perfilados;
en las propuestas de los diáconos del progresismo, etc.
II
Soy uno más,
uno más que no observa el cielo pío,
un seso que piensa lo ya pensado,
un ser anónimo de excelencia,
todo un insignificante personajillo.
La pobreza de mi ser desbarató el sendero.
Nadie desea imitarme, ser igual a mí.
Los galardones nunca han visto mis ojos.
Si es que vine, ¿quién se enteró?
38) PINOCHO ME AMA
¿Por qué tanto talento para engañarnos?
Mis consecuencias están en verde,
me conozco más o menos bien, hace años,
y me hablo con propiedad.
Me timo con sutil destreza,
desdibujo la gruesa realidad con pinceles
y critico al prójimo con desparpajo.
El autoengaño me sube de categoría
y salir desnudo a la calle
es lanzar por la borda mi casa de humo.
De tanto mentirme, me creí la farsa
y la promoví como la conclusión de un sabiente.
¿Por qué tanto talento, maduro?
En la comarca de lo imaginario
soy menos infeliz, a ratos.
39) EL DESVELO DESDE EL COMO
¿Cómo llorarlo? ¿cómo llorarle?
¿cómo decírselo? ¿cómo decírmelo?
¿cómo gritarle? ¿cómo gritármelo?
¿Cómo localizar la traba, el óbice, el veto?
¿cómo cruzar tan amplio y tumultuoso río?
¿cómo procurar el auxilio preciso y hercúleo?
¿cómo se avanza hacia adelante notoriamente?
¿cómo quemo las espinas, sin un incendio?
¿cómo lo agarro del cuello sin fallar?
¿cómo identifico mis ingentes burradas?
¿cómo ahogo la animosidad sin pesiar?
¿cómo prendo la vía a la isla de la fortuna?
40) LOS CODAZOS DEL EMPEÑOSO DEMONIO
Si la mayoría se va al infierno
por no aceptar a Cristo Jesús en su corazón,
es Satán quien gana la batalla por las almas.
Si Lucifer se rebeló alterando en parte
la agenda de Dios es porque posee un peso temporal,
capturando el temor de las humanidad.
Si fue el primer hombre quien traicionó a Dios
es porque el modelo original venía averiado.
Cuando Dios creó a Lucifer creó a un judas,
y cuando creó a Adán creó a un judas.
Si Satán zangolotea y obtiene trillones de triunfos
es porque aún posee una cuota de poder, perecedera,
sobre las almas libres.
¿El libre albedrío fue un divino error, planificado?
41) NO TE DESMARCARÁS DEL TODOPODEROSO
I
Dios, no me azotes más, con ese cariño tuyo.
Déjame en paz, sin condenarme.
Dame un arma que me permita prosperar
por las mías y piérdete de mi vista, sin iras,
y terminaré luego la densa labor que me encomendaste.
Si ligado a Ti no sucede nada,
por lo menos autorízame a marcharme tranquilo,
sin acumular más resentimientos y bochornos.
Después de tantos años no me digas irónicamente:
“ahora sí te prosperaré”,
burlándote píamente del que te creía en todo.
Dios, no me vengas a recoger otra vez,
para remitirme al santo basurero, otra vez,
como una prueba más al justo o medida disciplinaria,
otra vez, una y otra y otra y otra vez, cien veces.
Si no pudiste o no quisiste en veinte años
extirpar en mí la traba que impedía la bendición,
por algo será, mas no tomaré conocimiento
de tus autoimpuestas limitaciones y dañinos devaneos.
Me iré a casa con la salvación adentro
tratando de no descarriarme, de no insultarte más.
Sé que soy yo el equivocado, mas no te creo.
Si fuera por mérito, ya estaría liquidado.
Dios, discúlpame por no tener la paciencia eterna
de los incautos leales que te lo celebran todo.
No negaré jamás la Encarnación ni la Resurrección,
mas habito en el fangal de esa fastuosa mediocridad
y pienso que ya no me sirves para mucho más.
¿Cómo suspendo la militancia sin perecer?
Dios, eres un gigante bueno, mas yo no lo noto.
Dios, aléjate un poco de mí sin palizas ni rencores.
Ya no me interesa ser un siervo de Jesús así
y lo producido ya es dignamente suficiente.
Ayúdame a prosperar hasta donde puedas
y apártate de este ratón herido, de laboratorio.
Sé que soy yo el hereje, mas renuncio, respetuosamente.
Sólo Tú puedes soltarme de tal manera
que ya no me sienta un perro sarnoso.
Terminemos con esta farsa, sin más arañazos.
Luchar Contigo es una tragicomedia, además,
siempre ganas todas las peleas, aunque te demores.
¿Qué siquiatra comprenderá tu raro comportamiento?
¿quién comprende tu infalible conducta?
II
Perdí mi primer amor a Dios
yéndome al hoyo con el credo y todo.
El retorno y el trayecto son tan malsonantes
como lo grande que fue la ingenua ilusión
de ese primer día en que me postré ante Él.
Dios en Su palabra promete y promete,
mas cumple cuando se le da la gana,
cuando la vida y los años han pasado.
Sí, mi entripado y piel lo ven así.
¿Por qué Dios no eliminó de mí
y de un solo golpe esa altivez
que me impide ser bendecido de veras?
¿Por qué Dios se demora decenios, jocosamente?
Las frustraciones del discípulo son desgarradoras.
III
En el fondo de esta cacimba
se me traspapelaron todas las dilucidaciones.
Una prótesis me mantiene con aire.
Lo escarbé todo y me caí igual.
Prendiendo velas blancas y masticando salmos
con sumisión, me apagué por todos lados.
Por confiar me estanqué aquí y así.
Mi esperanza estaba en esa azotea luminosa
y mis pies los clavasteis en el lodo.
Dios te apalea con amor
porque es muy necesario.
42) EL DRAMÓN DEL PATITO FEO
El que nace pato muere pato
y los cisnes navegan en las vesanias.
La temporada de caza de cisnes es constante,
y si bien sobreviven algunas cucarachas,
el rey de la selva no se entera ni se inquieta.
Si eres un cisne y pareces un pato,
los perros te atacarán por tu apariencia.
La cautivante belleza exterior prevalecerá
sobre la sustancia, la laboriosidad y los oratorios.
43) ALARGANDO LA ENCRUCIJADA
Embelesarse con los placeres
es comprar dolor a crédito.
Eludir los bultos esenciales
es pedirle una hora a la angustia compacta.
Postergar al Redentor con astucia
es sentarse en un cajón de vidrios.
Creerse autosuficiente al despertar,
es marchar hacia el cenagal de la impotencia.
44) CREO QUE NO SE IRÁ
La fotografía cerca de mi cama
me canta, me relata su día.
Abro los ojos y continúa riéndose.
Ahí no envejece ni se desanima.
Oigo su voz en la casa,
sus pasos y ruidos en la reja.
Desde la fotografía pretende envolverme,
tranquilizarme, contarme que se alimenta bien.
Yo, me propongo ingresar al retrato
y cocinarle esa pizza que tanto le gustaba.
45) VEAMOS QUE SUCEDE
Morirse es un boom, un notición,
bañarse acá todavía no lo sé.
Al juicio final avanzo tan lento,
que de seguro no llego atrasado.
Si bien mi funeral presentaba buenos augurios,
no veo ningún gaudeamus.
Yo creía en Dios todos los días.
Nunca fui un disidente de las luces del diablo,
nunca.
46) EL DESIGNIO DE LA CARNE Y DEL ALMA
I
Me apego a los sentidos,
me enemisto con el Creador.
Me adhiero al padecimiento,
abrazo la precariedad.
Una debilidad, una sola tentación,
es el embrión del desbarajuste entero,
de la debacle.
II
Con el Renacimiento
Dios regresó a su trono celestial
y el ser humano ocupó su lugar.
Una vez con el hombre como centro del cosmos
se santificó la naturaleza humana:
las miserias se ensalzaron y reinan.
El genuino renacer es otro.
Este libro: “El corolario de la duda”.
http://elcorolariodeladuda.blogspot.com
Del blog antología: “Las sotanas de Satán".
http://lassotanasdesatan.blogspot.com
http://lassotanasdesatan.blogspot.com
FIN
ÍNDICE
01) El timbre que no para de sonar
02) El neurasténico
03) El sobrino de Dios
04) Corrillo y retablo
05) Viandante
06) Echando humo desde un rostro amaranto
07) El frontispicio
08) Juergas vocacionales
09) Pavor in situ
10) Un solo yo
11) La depresión
12) El nucléolo del entremés
13) La tridimensionalidad del ser
14) Únicos, irrepetibles y eternos
15) Ese péndulo
16) En el túnel sin una vela
17) Astuto y planificador
18) Las fibras de la congoja
19) El envite del encelado umbral
20) Leucofeo
21) Cronometrando la entropía
22) La pasarela de taun me arrastró
23) La mochila que se engoma con ira
24) Prescrito de antemano
25) Un tufo que arruga la cara
26) Acechando el huerto en retrospectiva
27) Vine, no vi y me fui
28) Un comienzo complicado
29) Badulaque con bagaje de punta
30) El caballo de fotógrafo
31) A dos bandas
32) Tal como te despertaste
33) Desde mí
34) El maldito destino es triturable
35) La aventura
36) Ese narcisismo que nos apiola
37) Duchándome con barro
38) Pinocho me ama
39) El desvelo desde el como
40) Los codazos del empeñoso demonio
41) No te desmarcarás del Todopoderoso
42) El dramón del patito feo
43) Alargando la encrucijada
44) Creo que no se irá
45) Veamos que sucede
46) El designio de la carne y del alma
01) EL TIMBRE QUE NO PARA DE SONAR
I
Los pájaros vuelan a su suerte
y el sabor de la nuez no se ubicará en la cáscara,
a veces tan henchida, capciosa y rozagante.
El liendre es todo un proceso lógico.
Abuelo no es sinónimo de sabio
y el secreto inmarcesible no se afinca
en los pizarrones, en el enciclopedismo,
en los murmullos de pacotilla, en el magín.
Cada pelele de las noches sin luna ni linternas
ha delineado su decanato de heno refinado.
La energía no confecciona luz, sólo la gracia.
Hay flores algo duraderas que no son de plástico.
Las bienaventuranzas son la llave y la clave.
Toda peregrinación parte y desemboca adentro.
Todas las salas de espera se llenan de pus.
II
Esta época categóricamente es la del cerrojo,
la de la obturación, la del remate.
Todo se precipita sin repatriaciones,
sin nuevas coránicas o esponjamientos u obrepciones.
El gran epílogo se olfatea, se lustra los zapatos.
Armen las maletas, ajústense los cinturones,
rubriquen su testamento con prismáticos,
salden las cuentas que queman y sus potalas.
Corran despavoridos en medio de la estampida,
cerdeen los codazos, taladren las menudencias.
Nadie sabe ni el día ni la hora ni la pirexia.
Alcánzame si puedes,
con tu autoayuda, mentor y libaciones.
02) EL NEURASTÉNICO
I
El juzgado de mayor cuantía no se abre
y mi novicio y ventrudo y concomitante cadáver
se puso festivo y epigramático,
y enemigo fiero de toda profanía, como nunca antes.
Se ha dado tres mil vueltas vertiginosas
alrededor de la pequeña mesa de centro
bebiendo brandy con un frenesí turbador.
¿A qué le teme el que a nada le temía?
II
Arrepentirse, con un pie en el féretro
y con el otro en el teso de la jarana,
es la política mortuoria del ultrajador consumado,
del saduceo con lavanda, del latrocinador, del crapuloso,
del negrero creyente en el rey de reyes.
El esqueleto escoriado del camello
no pasa por el ojo de una aguja.
III
Disfrutaré este instante de nocharniego,
esta gratificación efímera y encarnizada,
de las bragas de las peliforras de las covachuelas.
No poseo un pasado ni soy un predestinado.
¿Quién me facilita un plan dorado y deportoso
o una receta expletiva o mistagógica?
IV
Como no me había muerto nunca antes,
fallecer fue engorroso y malinchista.
Soy un bisoño paporretero en estas lides.
En esta morgue nadie me dirige la palabra
y desconozco los modos internos, los arcaísmos.
Antes dormía con el ombligo hacia abajo.
Me someterán a rituales civiles y sobrenaturales,
que son un hastío por antonomasia.
Sáquenme de este refrigerador hostigoso
y crémenme, borrándome de todo chip,
memoria, repaso y revista de narraciones.
Requemen mis álbumes, camisolas, indicios y papelorios.
No volveré a esta redondela, menos mal.
Nunca fui, mas soy.
03) EL SOBRINO DE DIOS
No es el mobiliario adecuado en la decoración
de la lluvia de belicosos granizos que caen
en esa pampa abandonada que hoy es el clon
de tu arrobamiento untado con hielos paranoicos.
Tu dubitativa coraza no afinará esa mirada azul
que sacia rencores con arrugas y chafarotes,
sitiando esa espiral con yerros concatenados y esplendidos.
El campanazo postrero ausculta una inanición
con ese gustillo a primavera refrescante y eterna.
04) CORRILLO Y RETABLO
I
Todas las nostalgias enlazadas y azadonadas
se reúnen esta tarde en mi sofá de zopisa.
Bajan desde los rincones, neveros y los terrados,
de a una y en filas, con faros, estruendos, enaguas,
descompaces y otros inquilinos no configurados.
Los vagones que partieron no poseen marcha atrás.
En medio del jolgorio ajeno con risas retumbantes
la melancolía se va a enfiestar, en mi sofá.
II
Los pentamestres huyen de a uno
en un poni
y no tallecerá la prebenda
que los reintegre.
Esporádicamente,
comparten un budín sucinto
sobre una fotografía
rancia.
III
No sé si arrancarme por la animadversión
que recolecté flemáticamente semana tras semana,
o si quedarme satisfecho con lo que ostento,
que si bien es exiguo, es más que lo de otros conurbanos.
¿Soy un malagradecido o un fracasado más?
Si pago los platos rotos, soy yo quien los rompe.
Me falta admitirlo y no victimizarme más.
Los que se pasean por mi calle suben de estatura.
Apesumbrado, golpeo al céfiro con mi karate.
Los espantos ásperos, los fardeles con alambres
y las concavidades propias, me importunarán
con sus púas, hasta el estanque de azufre.
05) VIANDANTE
I
Con su largo atardecer la vida vino y se fue.
¿Qué quería?¿qué ambicionaba la mortinata?
¿qué microbus la paseó por el barrio
y a esta hora, lotificando dones y molleras?
La vida apareció y expiró desprevenidamente
y mi dormitorio es una zahúrda, un entrevero.
¿Por qué fue tanta la prisa en la interacción?
¿Hay compromisos devengados en el otro lado
o la sopa se enfría o son poca cosa sin mí
o me aguarda un refrigerio licantrópico?
El último cirio lo apagó un violoncello
y el patetismo se suspende en el aire, sobre una predela.
El cementerio seglar está a dos cuadras,
¿alguno de ustedes me acompañaría,
mirándose callado la punta del borceguí
y con las manos en los bolsillos?
La vida vino y me saludó, y ya no está:
nunca estuvo, nunca estuvo en el tráfago.
Al seguirme, ¿qué conseguirías?
II
Desde acá afuera no se ve nada,
adentro, tampoco hay senderos señalizados.
Soy irrelevante y lo que hago es reumático.
¿Quién me suministra de un proyecto vital?
Nada de lo que plasmé es apoteótico.
Al no ser yo lo mismo, ¿soy otro?
¿Por qué recurro con fibras al microcosmos de los por que?
Mis botas no se aparcan en ningún porotazo
y la modorra tapiza el césped empampirolado
y los albores me son un alfiler en el costillar.
Voy a cualquier lado antojadizamente
y vuelvo rápido, con el salvabarros triturado.
¿Cuál es mi canoa, mi libelático?
Me llamo a mi celular y no sé que aseverar.
III
El tumulto pasa y no me avista,
el cernidillo se desata y no me humecta,
minerva me desahució en el aperitivo,
los caninos no olfatearán mis roñosas vestiduras,
las moscas no reanudan ninguna ronda,
mi comparecencia no modifica el vacío,
la romana continúa tiesa con mi sobrepeso,
en medio de la calle nadie me atropella,
dentro de la jaula el león no me picotea,
galopo y no avanzo un decímetro,
al dormirme no cierro los ojos,
ni siquiera soy el recuerdo en una fotografía.
Maniobré y tengo los cestos en cero.
Soy un cero a la izquierda.
IV
En el cafetucho espero inanimado el siguiente minuto,
que pase el siguiente peatón enfoscado,
que caigan las hojas desterradas con naturalidad.
El astro rey mimado continúa arriba,
el policía reitera su trazado con el mismo temple,
el desempleo estancado por la labia no es noticia,
la veterana revista no se mueve del kiosco.
El café se enfría y la garzona no se despeina,
las pechugueras y los menuceles no varían su color,
el alma se escarcha en el suspiro..
06) ECHANDO HUMO DESDE UN ROSTRO AMARANTO
La rabia viene aguijoneada y rallada
deponiéndole los dinteles a la circunspección
y a su archicofradía que todo lo reglamenta.
Remitiéndome al socavón desmirriado y bruno
me inflinge mamporros y tajos
como si fueran las gotas de agua de una regadera.
Ya instalada, la ira corroe todo el pradal.
07) EL FRONTISPICIO
I
Lo sustancial es la imagen, el grabado, el cariz.
No te tasarán por tus destrezas y logros.
Si simulas bien que eres, eso eres y más.
Si das la impresión de bailar bien, eres travolta.
En las adventicias y vocingleras polémicas mediáticas
realmente no hay nada que polemizar
y sí mucho que discurrir, que desinsectar.
II
Los perros vagabundos se paran
en los refulgentes barrotes de mi palacio
y comparten piadosamente sus sobras conmigo.
Mi helicóptero personal no los embelesa
y al justipreciarme languidecen.
El lujo es un estercolero empingorotado
que encalabrina y engrilla,
y todos los angurrientos y marranallas lozanos
son nocentes desde ya, convictos.
08) JUERGAS VOCACIONALES
Los tediosos noctívagos beben caracolillo negro,
cervezas y usanzas por barriles.
Las bravatas con libreto y plantillas
no le dan sapidez al letargo claveteado
y la plomiza boite es una cueva de vampiros liados.
A pesar de las ínfulas de las gruesas cortinas
el fastidio iterativo e interactivo se trasluce con resplandor
y las sillas con dueño aguardan a los mismos.
Nadie es hosco con el vodevil reincidente
que agasaja la velada con números que amenizarían
el embotamiento y la acinesia inoxidables.
Los inacabados bocetos personales sirven de cuchumbo
con el que embuchan candiotas de vocablos gastados
por el inexorable crono de los repertorios raídos.
El humazo postrado es la escenografía del piano decrépito
que interpreta melodías mustias con o sin pianista.
El espectáculo no es la envidia de la contrainteligencia.
09) PAVOR IN SITU
Bien peinadita y vestida de ángel dada la ocasión,
partió a una casa de muñecas encachada
que desdeña los minuteros y las hectáreas y los turbiones.
En su morada prepara roscas y té con leche
a los padres que amó a pesar de las astillas
del silencio acibarado y súbito.
El orden de llegada a la chimenea es irrelevante
en la niña que voló de rosado al tercer cielo,
desde la yema de una familia ultrajada
por un azote cascarrabias incalificable.
En este instante le desabrocha los cordones a Aquel
que se sentó a la diestra del Padre
y juega en un columpio con amigos
con y sin nombre.
Canta risueña y no conjetura por que.
Para cambiarles los pañales, la mamá atravesará
el mismo pontón que le dio una aureola a su hija.
La madre redimida y anciana ya exclama:
adiós mundo, hola hija mía.
10) UN SOLO YO
I
De contestatario a vendedor trucho de seguros;
de seminarista engrupido a fornicario rábido;
de quijote a molino recubierto;
de predicador a recaudador de cash;
de joven libre a uno sometido, con un voto de coautor;
de dirigente político lenguaraz a atracador y golfista;
de corazón valiente a cazafantasmas práctico.
Es que el único prójimo soy yo.
II
El egoísmo es:
padecer por mí y después por mi,
prescindiendo del desconsuelo de mis congéneres
con gambetas veloces y sin descarrilar ese prestigio
retocado en cada plenilunio;
ser dadivoso con las sobras sin incomodarse;
hacerle zancadillas a la piedad y verla caer
cuesta abajo por las escaleras del altruismo;
repartir miajas perfumadas,
con tamboriles y una coreografía estelar;
deducir que los apremios del distrito son un brete
de la casa de gobierno y de los mercurianos;
un iglú estucado con secreciones desabridas;
aguijonear esa apasionada cruzada a favor
del desprendimiento, a través del consumismo
y otras celadas de desiguales cuantías.
11) LA DEPRESIÓN
I
En el sumidero de la incertidumbre y la desventura,
la tristeza se ve mucho más abultada y enlutada.
Las rememoraciones marcan con hierro candente
el sombrío presente. El devenir, en vilo, es vacuo.
El desnivelado vuelo dentro del hoyo es rasante.
El tango es tu himno patrio y en el mediodía prendes velas.
Compungido y con manos con pensamientos recusables.
La respiración es el latido de tu desdicha firme.
No comprendes lo que algunos dicen superar.
Las terapias terrestres son inofensivas y Dios Padre
no anhela que duermas en el techo de la casa del perro.
La caravana de las frustraciones carcome los despojos
de tu paz de paja molida incinerada con nafta.
Eres un deprimido oprimido que no hilvanará
ni contrarrestará las semillas de la barahúnda.
El perro te cala y siente lástima por ti.
No mires hacia atrás, hacia abajo o hacia el lado.
Sólo debes mirar hacia arriba y hacia adentro.
Si no despegas tus pupilas de la santa cruz
las nebulosas desfilarán con su batuta al acantilado
y a la ansiedad la arrollarán los élitros del Salvador.
Túneles y pasadizos angostos afloran y se disipan.
Calaveras espeluznantes te estrangulan y tu lepra
maquina odiosidades que avivan con bravura
ese descanso amotinado por la crisis melodramática.
Los juicios científicos no tarifan las transfiguraciones.
Son incapaces de rentar un albergue colindante
con la Paz y jugar por diez minutos a ser feliz,
curioseando al pormenor las losetas del pesebre.
Te desmoronas, y un sol mofletudo te saluda.
II
Todo es hastío, también el estío;
voy por el desvarío, a paso frío;
no soy de la camada, de la hada;
en la cancha, no me dan manga ancha;
en el lecho, camino estrecho;
en la fiesta, no me abren la puerta;
en el desvelo, me arroba el hielo;
del suelo, soy el heredero;
en el despojo, no me miran de reojo;
en mi desván, muchísimos perecerán.
III
El desencanto no se corrompe:
es fiable, tenaz, monoaural.
No se doblega ni por mil zacutos
de monedas de plata o puñetas.
No se desenlaza ni abdica ni se desjunta,
dando vueltas largas en su monorraíl.
Es un tranvía con muchos vagones con felonías
y con un arcoiris de sinsabores,
que cantan trabalenguas con la boca cerrada.
IV
Cada uno divisó un fantasma,
cada uno lo colorizó en forma sin igual.
Se aparecen con el paso de la novia
y bailan pericote en el confiable aire pardo.
Unos son presentados como luminarias,
otros, son la morralla de la barra.
Cada uno ensalza su vista estelar
y pasea a sus fantasmas, con donaire.
V
Me transporto a otro yo,
uso la costilla notoria del escuálido,
intento masticar su dieta y nada logro
porque el otro yo
soy yo mismo,
una calavera barbián
que todavía no se pone de pie
y que diserta con un desparpajo forjado
del existencialismo manufacturado
y de los otros maniquíes.
12) EL NUCLÉOLO DEL ENTREMÉS
I
Sin metálico nadie se mortifica por ti,
ni tú.
El hombre desabastecido es un concentrado
de repelentes, esguinces y pólipos.
Con monedas frescas en la bolsa eres el eje
de la vívida y abarrotada verbena
y no entretallas la soledad
en medio de la farsa.
II
Me vuelvo a sentar
con mis compinches convencionales.
El charloteo redundado
no es ameno
y todos me consuelan,
alrededor de este mesón,
de una silla.
13) LA TRIDIMENSIONALIDAD DEL SER
Me miro de frente, de costado y de espalda
con un zoom, y sigo feo. Me asusto.
Fragancias, lociones, ropa nueva y balamidos.
Parezco esperpento. Me asusto más.
Seguirán dispersándose las balas y la coprología
que se fatigan por acribillar el Sinaí.
Espejito, espejito, ¿por qué soy un adefesio?
¿Cuánta relevancia hay en ese deseo?
Sauna, pedicuro, un cirujano y un modisto.
No reformo mi facha, mi frontis, mi perfil ni mi tejado.
El totalitarismo de la razón se levanta inútilmente
una y mil veces en contra de la desazón agujereante.
El espejo estampa mis despojos, recrudecidos
por las zancadas aciagas y luctuosas del ser.
Un piquete y un paramédico vigilan desde la puerta
mi crisis terminal céntrica y mi magrez.
Nadie apetece otro sepelio preconcebido
sin la resurrección como certeza.
Cuando el deseo es el amo,
la debacle es el tirano pertinaz e inmanejable.
¿Cuánta bestialidad hay en el capricho?
14) ÚNICOS, IRREPETIBLES Y ETERNOS
I
En cada persona hay un solo un cerebro, un alma,
una piel, un propósito, una madre y una muerte.
No es posible una reencarnación.
A cada alma se le asigna un cuerpo,
un carné, un juicio final y libre albedrío.
La reencarnación es ridícula,
también la clonación del alma.
II
En la otra vida fui un piojo
y continúo siéndolo, por creerlo.
Transmigraremos al tribunal del Creador una vez descarnados,
con la conciencia en una bandeja hialina.
El tarot no lo negará,
el lamaísmo se abochornará también.
Siendo un ratón o una cobra
no limpiarás tu iniquidad.
Dios no estará de humor.
Timas al prójimo y a ti.
En la última pasada fui un piojo
y seguiré siéndolo, por mientras lo crea,
garantizándose la reencarnación del cretinismo.
15) ESE PÉNDULO
Algo quiero expresar,
y no sé que es.
Sobre ese algo escribiré,
y no sé como.
Algo apetezco no oír,
sé que es.
Babeo por fugarme de lo escrito sobre ese algo,
a veces no sé como.
16) EN EL TÚNEL SIN UNA VELA
I
Rígido y melancólico en el diván,
con la biblioteca nacional entre tus brazos,
tratas de persuadir con ruegos aguzados
a tu alma tronzada y desnaturalizada
que vana es la redención.
El ulular interior no ablanda tu arrogancia
consumada e ideologizada por la orfandad
enmascarada de tu espíritu.
Tus vetustos escrutinios son un goterón
que te empala sin peroratas.
II
Con la resignación consiento que se acabó,
que la ampolleta del techo es el confín,
que las ventanas son los únicos angelones.
La lánguida situación es esta y es inmodificable.
El mortal es el que se rinde, el deuteragonista,
el que se cae de nariz, el desgranzado;
el que cree que volará porque unos pocos vuelan.
La esperanza juega en contra, con bríos.
Si hay tres mil pilotos y ocho aviones en la pista,
seguramente unos cuantos se elevarán con éxito.
De tanto golpear a la resignación
algunos sobreviven un poco más.
III
Trasgos y súcubos pernoctan en mí,
mas no todos a la misma vez.
Cuando no es uno el que fastidia
es otro,o turbas férreas.
Son los muros mismos de la morada;
expulsarlos es una tarea de titanes.
Todos juntos, te corrompen entero.
Ninguno de ellos se ejercita en la piedad.
IV
En este gigante valle
el único habitante soy yo.
¿Quién poblará los otros cañones y colladías?
¿relamerán otros las constelaciones como yo?
¿cómo son por dentro esos otros?
¿cuál es la principalía en ellos?
¿cuál es el emoliente de una recidiva?
¿mi cuita rompe el molde?
V
El gusano no mastica la nombradía,
sólo la ve desde la platea, a lo más.
¿Quiénes militan en la gloria?
¿los que alzan la copa en un estadio lleno?
¿Cúanto cuesta?¿posee una villoría?
¿Cómo compro un colofón lleno de dicha
después del pitazo conclusivo e irreversible?
17) ASTUTO Y PLANIFICADOR
No lo sé, no me pondré al corriente.
Frente a la Palabra aspiro a ser un iletrado.
Estrategia ruin para una sobrevivencia fatal.
Huyo en un supersónico de la nueva alianza
y soy un mentecato ante las nalgadas de Dios.
En la inhalación del ocaso y de la rabotada,
la ignorancia intencional me socorrerá
con un chancero y autumnal salvavidas de plomo.
No es procedente atender el bullicio del reino divino,
no me conviene; mis pingajos me macerarían.
Me empeño en ser un lelo inflexible y un tratadista.
Soy inocente porque soy un bruto bruñido
en materias de fe, pureza y samantas.
Estaría excusado, con una defensa final pulcra.
Dios, conscientemente no te busco, entonces,
por no hallarte y desinformarme adecuadamente,
estaría absuelto y la cárcel eviterna y almagrada
en ningún caso sería mi morada postrera.
¿Es válido enviciarse con la ignorancia simpaticona
con el propósito de torear los electrochoques,
condimentos y cananas del mismo infierno?
¿Es factible timar a Dios?
18) LAS FIBRAS DE LA CONGOJA
I
Una lágrima con sabor a fe
emprende su vuelo por pirámides hundidas,
procurando desbaratar el agobio
con los enquiridiones de la victoria.
La congoja se sobrepuso al seísmo,
saliendo robustecida, como es lo consuetudinario.
La apaleen o no es irremecible
y billones la usan de lazarillo.
II
Profitando del desencanto,
los autogoles se encaraman unos sobre otros
intentando ser el pilar central
con un sombrero de copa y calcetines de seda.
La necedad se fotocopia por resmas
y el cantimpla las enmarca
una y otra y otra vez.
III
Camino al suicidio sin morir jamás,
la existencia misma es el mal
y el largo envejecimiento la solfa.
El reto consiste en resucitar la fe.
El alma parida no fallece jamás,
el alma redimida no fallece jamás.
Hay un luminoso puente hacia la inmortalidad
y no está tan lejos como para no caminar.
IV
Lo vomito todo y siempre queda algo,
una pepita,
ese resabio imposible de exterminar
porque es una cascada sin fin,
desalmada.
No cruzo a la otra vereda.
Estoy engomado y avasallado.
La arcada es mi pasadizo de ida y vuelta,
la basca es el ritmo de mi corazón.
En el siguiente vahído se intensificará el encolado
y los helmintos desahuciados implorarán por mí.
19) EL ENVITE DEL ENCELADO UMBRAL
Estuve a menos de un silbo de no estrellarme,
de no deslizarme por el barranco irremediable.
No aguanté el postrer respiro y salseruela,
el último latigazo y marqueo del test.
Tropecé en el antejardín de la gloria,
en donde las muchedumbres se apelotonan
detrás del personudo tango Uno.
Olí el cejijunto umbral,
imaginándome debajo de una laurel,
a boca de jarro de un reportero chafardero,
en la tapa de una revista,
en algún guiness.
Casi no fracaso.
20) LEUCOFEO
I
Soñé que me moría
y que principiaba mi pesadilla.
En mi sueño no soñaba, vivía,
porque no era un sueño
ni moría;
sólo pervivía mi pesadilla,
de día tras día.
Soñé que vivía,
y que principiaba mi nueva vida.
En mi sueño no soñaba, vivía,
porque no era un sueño
ni moría;
sólo pervivía mi regocijo,
de día tras día.
II
Cuando la muerte se aburre,
nos visita sin llamar.
Somos sus mimados,
es que conoce tan bien este lugar.
Aquí todos somos buenos candidatos,
no es necesario gritar ni llamar.
Todos los días un desarrapado se nos va;
marchamos callados al mismo lugar.
Nos dan un número azabachado,
a todos nos van a llamar.
Si huyo de esta existencia maldita,
otro calabacín ocupará mi lugar.
III
¿Y dónde está mi cenotafio?
¿el túmulo de la guinda de la torta?
¿Cuándo el orfeón de los carabineros interpretará
a Glen Miller alrededor de mis huesos oxidados?
¿Por qué el viento pasa de largo, campante?
El cementerio no me condecora ni en mi natalicio.
¿Fui un tris irrelevante? ¿un paso en falso?
¿una pifia del destino?¿un ferrari sin ruedas?
¿Quiénes marcharán uniformados a verme?
Al segundo después de fallecer sabré si hice mal.
¿Va a ser mi sepulcro ese comentado buen peldaño?
Otros ven en su sepelio unas carnestolendas.
21) CRONOMETRANDO LA ENTROPÍA
I
Todo lo desgreña, lo esquilma o lo añeja,
corriendo las veinticuatro horas del día,
con la misma poleras y sin mocasines.
Te interpelará y te golpeará con sensiblería.
¿Qué confeccionaste con ella, te preguntará el míster?
El tiempo es una pelota que rueda y rueda,
incesantemente, rebasando todo velorio.
II
Arrastrados por trompadas del pasado
y acongojados por lo venidero,
no tasamos el presente, tan extraño y desechable.
En la consciencia, el tiempo es un hilo continuo
en donde el ahora es un paso lacónico
entre los remordimientos y los anhelos.
El ahora es intenso, el aquí es tangible.
El ayer es irreversible, el mañana impredecible.
La memoria nos devuelve a las viejas siembras
con rifles y el próximo rosicler es una conjetura.
Detrás de mí se forman las culpas, los síndromes,
las caricaturas del empirismo y el cancón fañado.
El presente, que es un don que separa las eras,
jamás se va, y menos ahora.
22) LA PASARELA DE TAUN ME ARRASTRÓ
I
Me voy.
Me escapo y me voy.
Las maletas las apegué bajo el dintel.
No lo resistí.
Me la ganó, me arrolló.
Disculpen la estadía.
Como fiambre fastidiaré menos.
Aflojé.
Toda humillación es restaurable,
todo pasa.
Todo en esta vida se supera,
lo mío no.
¿Para qué un alargue?
Una malhadada bala es mi trampolín
a una oscuridad más intensa e inacabable.
Me estoy bajando.
El pie de partida de esta fuga quedó atrás,
en el sanguinolento sillón.
Todo empeora con las llamaradas.
¿Cómo vuelvo a mí?
II
No volveré a suicidarme otra vez,
ya no seré la estrella de cine de las criptas.
No escucharé los sollozos de buena crianza
y a ese misoneísmo, desde mi ataúd inquiridor.
La ambulancia ya no me trasladará a la morgue,
los policías no telefonearán a mis familiares,
nadie más reconocerá mi rostro seccionado.
El periódico no colocará mi nombre en el más allá.
Guardaré la pistola y defenestraré las balas,
acribillaré esa crisis mortal explosiva,
finiquitaré al demonio como asesor sicológico,
rehabilitaré mi hígado del alcohol.
Daré la media vuelta o avanzaré hacia atrás,
taparé los hoyos negros que me albergaron.
Con los escombros e ingenio armaré una nueva vivienda,
recomponiéndome, volviendo a nacer, resucitando.
23) LA MOCHILA QUE SE ENGOMA CON IRA
I
Las orejas me pesan,
a la regadera hay dos leguas aupadas,
las sábanas son de un plomo dulzarrón,
la almohada es parte de mi mejilla
y la campanilla me incita a la ira.
Acecharé las mismas trancas con más telas de araña
y las mismas caras con ojos tapados
que circulan por los mismos pasillos,
comprometiéndome insubsistentemente a no bufar.
La corbata neotérica que ayer adquirí,
de la misma marca y color,
escandallará la nota alta que ni yo notaré.
II
Si Ud., es un don nadie
es mi compinche, un coligado,
un camarada en la legendaria contienda,
un apatanado más en el itinerario.
Si Ud., es un don nadie estable,
Ud., es un hombre consonante,
un capigorrista identificado con la sirria,
un zorro más en la cazata inglesa.
III
Mírame con regocijo o moriré.
Me desvelo por mis propósitos, por mi devenir.
Cuando me escuchas con atención
soy un hombre exitoso, un faraute.
Seguidamente me caigo al cenote.
Yo soy un profesional muy señalado,
porque soy yo, porque se trata de mí.
Si me voy de aquí sentirán el mazazo.
El máximo es lo normal en mí,
el destino me ama.
Cuando no soy aquello intento aparentar
lo pertinente, con glamour,
y cuando puedo manipular a alguien
lo hago en un santiamén.
El fondo de la hoya es mi chalé.
Admírame un poco, por favor.
24) PRESCRITO DE ANTEMANO
El experto nos indica lo que nos duele,
con tal convicción, que ahora sí que nos duele.
Este arrechucho no figuraba en mis fascículos.
La comunidad embuchará el mirífico tónico del experto,
hasta que arribe otro más alumbrado y pitoflero.
La colerina continúa robusta ahí
con el mismo clisé y otros agnomentos.
Los compaces de la falsía son regulares.
Supuestamente metido en nuestras sandalias,
el experto nos advierte con el pecho abultado
lo que nos duele, con un pizzicato.
25) UN TUFO QUE ARRUGA LA CARA
I
Se bebe el dinero de las polainas de su descendencia,
empinando el codo atenazado al viñedo.
Sus manos son un brindis serial
con o sin motivos creativos.
Se cree astuto y avispado y no embauca
ni al turnio micifuz del rayano.
Antes de pagar las cuentas hogareñas,
aparca su salario en la sacrosanta taberna.
Abandona la cantina cuando el vaso evacuado
le es una tara insoportable.
Encolerizado, se desquita con el pasto.
El mal olor y los connacionales no lo persuaden.
Cree que es hacedero hundirse un poco más.
Extravió su autonomía y su porfía sigue intacta.
Por el bar dobla sus rodillas y su orgullo,
por la restitución del alma no, ni sobrio.
II
Maleó todo lo que fue suyo
y debería enjabonarse hasta la pubertad.
Es el gran ciudadano desdorado de la nación
y sus potencialidades no iluminan a nadie.
Es una eclosión del predominio de Dios
a pesar de la complexión de mi egolatría.
El vicio le cascó y la criatura fue domeñada.
Vaga por las calles opresoras pretendiendo un bollo,
un cobertor, menos apatía estatal y un por que.
Revestido de flagelos conspicuos danzantes,
su desmadejada aurora es un desmán que lo embelesa
sorbo por sorbo, pescozón por pescozón.
Sortea sin boato esa misericordia
que le pisa los talones con un para que
y el gólgota.
III
El vicio es un sádico que colinda con un lazo,
merodea en calcetones con presiones y prisiones,
coquetea con embrujo y los dados cargados,
soborna con saña y preguntas metafísicas
y no suelta a nadie aunque le lloren de rodillas.
Antes de atacar, ferozmente, se repliega.
El vicio alza su galardón triunfante
cuando eres un muñeco salsero de trapos sucios
o la causa de la bandera a media asta.
IV
Vendí la radio y las migas de mi consciencia
por una dosis, por un trompazo,
con la cual me río y me río y me río
cada vez que veo un perro con cuatro pies.
Mi ausentismo acapara todos los segmentos
del ser, de la entelequia, de la substantividad.
Contrahice los cimientos, me fume lo sacro
desbaratando esos rayos alfa que conectaban
mi cerebro, mi esencia, con tarántulas que marchan
desde mis orejas, agitándome, irritándome, desorbitándome.
De la risotada pegajosa a la apatía
y del vigor a la languidez momificada,
con mi voluntad en el pavimento,
no infectada todavía con la buena nueva.
V
Dientes y dedos sucios por ambos lados,
un aliento que demuele a los tenaces.
Primera o segunda causa de las expiraciones,
condición física venida a menos.
La salud es breve, el bolsillo se empequeñece.
Me muero por fumar.
El que inhala es un candidato en seco
al sarcófago lento y tedioso.
El se moría por fumar.
Cuatro cigarros finos escoltaron su ataúd.
Su deseo fue cumplido a plenitud,
con un coro polifónico y un cenicero de sacristán.
El se murió por fumar.
VI
Aspirando cocaína a nada aspiro.
Con el consumo de la caspa del diablo
mis células cerebrales son un cochambre enalbado.
La diosa blanca no posee súbditos,
sólo esqueletos pintorescos y retobados.
Con el alcaloide las pupilas se me ahogan
y las sombras azogadas escoltan mi andar.
Mi jefe es el alcaide, antes era el alcalde.
Con la heroína me acobardo
y tiemblo ante el prepotente albor.
VII
De bar en bar
voy borrando la superficie
de viejos manchones que brotan
con los catecúmenos de la melancolía.
Con un trago más
rememoro hasta los trallazos de mi lactancia,
el bodegón de mis insolvencias chillonas,
lo insignificante que soy.
26) ACECHANDO EL HUERTO EN RETROSPECTIVA
I
Desde el exilio se avista la portezuela
que nadie transpondría en su sano juicio.
La racionalidad no coopera y bermejea
y es el desasosiego el que descalandraja
el inmovilismo, el entrepaño, el berrueco,
examinando de la nuca al talón
las andanzas y adagios de la portezuela.
II
Me es infrugífero ejercitarme con abdominales
para el inminente zipizape
porque los rivales son cada vez más morrocotudos.
El himno descollado reside al otro lado
de la inmensidad y de los mazazos.
El superávit no se estancó en mi finca
y siempre se me adelanta un metomentodo.
Me apuñalean innovando y creería
que soy un obtuso egregio, un saudoso.
III
Si miro la ventana desde afuera
el mundo es finito, porco, malgeniado.
La margarita jura que la florería es una galera.
La jaula le comunica al canario
lo que es una sociedad de castas.
El refrigerador es estimado porque no polemiza.
El televisor es el anzuelo de nuestras almas.
La chimenea calienta lo que se ve del ser.
Las fotografías imprimen el deterioro de los decenios.
En la ducha mi espíritu se serena, de vez en cuando.
27) VINE, NO VI Y ME FUI
I
Descendía por la escalera mecánica del mall
y repentinamente me avejenté.
Los trienios que embaulé se posan
sobre mis omoplatos y mi ideario,
y con los otros que ya me amohinaban,
me conminan a sanear mi modus vivendi.
Aterido a tres metros debajo del pasto
me enrostran el llamamiento que obvié.
Donde moro todo lo sé, al fin,
y la política exterior de este distrito y los alegatos
no son numularios ni un encante.
II
Nunca apetecí estacionarme
en este lecho tan prieto y tabicado,
ni siquiera por morbosidad virtual.
Todo fue impensado y fulminante,
mal improvisado, mal distribuido.
El destino me acarreó a esta fosa a la mala.
Me até al último pasamano en vano.
Por mi mocedad este ítem lo veté.
En el desayuno era un volatinero y mírenme,
tieso como un poste enyesado y encarroñándome.
Sé lo que es la impotencia y la corajina.
Choqué tonta y fatalmente.
No fue un accidente, fue una autodestrucción.
Yo, yo, yo y sólo yo conducía mi vida.
El prominente responso fue un escorrozo.
III
¿los diablos vienen a mí?
¿o ya se alojan con aspavientos en mí?
¿o soy yo un demonio y no me he notificado?
¿o soy yo el retrato de las cuencas de mi ser
y divago otra vez en medio de la niebla dacá?
28) UN COMIENZO COMPLICADO
I
¿Retoños de una creación divina o de una borrachera?
¿semejantes a que sospechamos que somos?
¿Por qué el dulce del edén duró tan poco?
¿aterrizamos en el huerto como inquilinos marcados?
¿es reparable un trapo inmundo con canas?
¿cuál es la maniobrabilidad de la manada pequeña?
¿por qué la gloria en el cielo y de aquí es de pocos?
¿por qué la bestia se moviliza en un F-18?
¿por qué las tentaciones endilgan todos los buques?
¿quién apretó mal el botón primero?
La santidad es la basura redimida,
el libre albedrío es una perrera,
la decencia es un portento
y la gracia es el salvavidas vilipendiado
con disfemismos e infundios.
II
Adán, ¿eres el culpable
o el chivo expiatorio de este drama cósmico?
¿billones con el pecado adánico sobre sí,
sólo por tu desobediencia y socapas?
¿qué se oculta tras bambalinas?
¿Fuiste el instrumento de la perfidia inevitable
o tu mancha fue el libre albedrío?
¿por qué el guionista no fue reprendido?
¿qué y quién le pavimentó el camino a la serpiente?
¿el huerto del edén sólo fue una buena intención
temporal, estratégica, preponderante y dilacerante?
¿por qué el fruto prohibido estuvo ahí,
tan cerca, tan central, tan jugoso?
¿qué ayuda idónea fue Eva
con la manzana mordisqueada en la mano?
¿el jardín del edén fue una casa o un hotel?
¿la curiosidad femenina engendró la hecatombe?
¿estaban ambos preparados adecuadamente
para resistir tanta presión, una gran tentación?
¿El huerto con el árbol prohibido en el medio
y con el libre albedrío en acción
y con la serpiente merodeando y mortificando
era ese paraíso tan comentado y venerable?
En estas condiciones, ¿quién sale bien parado?
¿El triunfo de Satanás era patente e ineludible?
¿Por qué la manada de Jesús es diminuta?
Y el preparado hospital ambulante
recibió a los heridos y enfermos.
III
¿Sobre que meditaba el ser humano
media hora antes de caer?
¿qué degustaba antes de descomponerse?
¿cómo se desembaraza de la siega materialista?
¿qué le da al espíritu esta modernidad?
¿cuál es el poder destructor de lo profano?
¿cuál es la histórica plusvalía del relativismo?
¿por qué el progreso no incluye la paz interna?
¿por qué todo salió engarabitado y amargo?
¿qué es lo penoso de la moral objetiva?
¿cuál es la vía a la armonía traspasada?
29) BADULAQUE CON BAGAJE DE PUNTA
I
El miedo es mi hipodermis, mi blandón,
mi ergástulo, mi gobernalle, circunvalándome.
Azorado estoy con:
el nuevo período presidencial;
esa carestía de cuerpo tan presente;
las socarronerías de los elfos letrados;
el craneo del ocio de avanzada;
el geriatra augur;
el desdén de las sanguijuelas arranchadas en mí;
los radiogramas de la opacidad advocada
con sus sartas de aedos
y con mi encastillamiento abizcochado.
El viernes me atemorizaré un poco más
abestiándome con el billar y el copeo,
y así no me enteraré en cinemascope
que soy un motolito saledizo y pluralizado.
II
Cada vez que me fugo del miedo éste me alcanza
con sus tentáculos impetuosos y biliosos y sus replicatos.
Mis certezas son un pigmeo ofuscado
y me asusto antes de la partida
y el cambio de plató me complica más.
La confederación de fantasmas agudos
son las cuatro murallas y el techo de mi jaula,
y soy el bongosero ilustre de los descalabros.
No correré otra vez para no tropezarme
y los saetazos me engoman al suelo infecundo.
Los síntomas me paralizan y me postean
y al más mínimo empujón me derrumbo,
ya que la última pateadura de la ringla
no fue imaginaria ni concisa ni complaciente.
El miedo toma el mando de mí
y me remolca por callejones escorchados y con teomanía,
maquillándome para el próximo culebrón brioso.
A la fe que vive en mí le da vergüenza gritar
por el altoparlante su optimismo de hollín.
30) EL CABALLO DE FOTÓGRAFO
I
No habría salvación del alma,
por eso estoy empantanado.
El sepulturero guarda de a uno
a sus inquilinos de cara larga
y nadie se apresura por acompañarlos
a sus cabañas carmesíes y estrenuas.
Mi discurrencia levantó un paredón
alejado del inri
y mi fuero interno baladrea
por un trabuquete.
Y habiendo rescate,
yo me hospedo en este chamizo pocho,
por las mías,
condecorando a los cuervos relumbrantes.
II
Me cansé de fatigarme tanto,
atrancado en esta luctuosa esquina.
Otro weekend más
y seré carnuz,
por centésima octava vez.
Mis progresos recorren una circunferencia
y cada pelo mío que deporto
marca un baquetazo, una vuelta,
y la zangarriana rebalsa mi adusto ser.
III
Esta existencia es inadmisible:
nada encaja con nada;
todo desvelo trascendente es prescindible;
la desazón es la consigna del crepúsculo;
partirse la cabeza desentrañando es una majadería;
el más allá mueve las piezas a su antojo.
El optimismo árido ve algo de lógica
en el tránsito del hombre por esta parodia
y como guinda de la torta,
mi fin es incierto.
31) A DOS BANDAS
I
A la depravación que es absoluta
no se le escurrió detalle alguno.
Ninguna gota se le quedó en la botella;
todo pétalo fue masacrado.
A la salvación que es absoluta
no se le escurrió detalle alguno.
Ninguna gota se le quedó en la botella;
todo pétalo es redimible.
II
¿Cuál es la apariencia del Absoluto?
Sea quien sea, estamos coaccionados
a ser siervos de Su voluntad o sufrir,
y entonces la libertad sería un mito,
porque si elegimos lo que el Absoluto no anhela,
nos condenamos irremediablemente, con desreputación.
¿Todo es un chantaje divino sin salida?
¿Está predestinado un hombre que puede escoger?
Dentro de esta pía extorsión poseemos libre albedrío.
El redimido libremente, es un reo del paraíso;
el descarriado libremente, es un reo de la fogata.
Dios nos intimida con toda su ira santa:
“o me alabas o te descuartizarás tú mismo”.
¿Cuán edénico es ser un galeote del Absoluto?
Ya sabemos que no serlo es calamitoso.
Ese Absoluto tan inmenso y aplastante
no sería un ser tan distante de nosotros,
porque también soy esa partícula
que es un elemento más del todo, del Absoluto.
Entonces regresaríamos a Él, a casa.
¿Cuál es la escalinata al nido, al esplendor?
No somos fantoches cósmicos y si hay libre albedrío
optaremos por uno de los dos caminos posibles
plantados en el huerto del edén.
El indiferente sigue la huella de la infausta naturaleza caída.
32) TAL COMO TE DESPERTASTE
I
Consciente estoy de que aquí estoy,
de que soy, y de que el camino recto es uno,
sin homologías ni parangones ni descargos.
La dermis, la percepción, el criterio, la moralidad,
la sed de luz, la expectación y el olfato,
forman fragmentos constitutivos del ser.
Suplicando vigorosamente por más yerros,
las toxinas de mis bajas pasiones aclaman
mis carnalidades a estadio lleno, descolmillándome.
La trascendencia es un diamante en bruto
y el mal se identifica con varios floreos,
pasavantes, caretas, deganos y marcas afamadas.
II
Intento desvincularme de mi alma abarrotada,
que es el timón dadivado, mi azotina.
Ambiciono olvidarla en la francachela.
El cuero no la arrullará
y su sino son las calles de oro,
no la discoteca o la autoayuda.
Adherida a la tierra es un quiltro con eccema.
Alma mía con disfagia, ¿quién eres?.
33) DESDE MÍ
Mi individualismo es un manchón,
el del imperio es una tragedia.
El estómago lleno denosta al vacío.
El apellido te da la butaca que te corresponde.
El sumidero y el senador son insustituibles.
Cuando la familia se sienta en la cena
el ausentismo supera el cincuenta por ciento.
La contundencia ética de un relativista
es inmutable como el clima de Iowa.
El liberalismo es un totalitarismo
tapado con espinas tapadas por rosas.
34) EL MALDITO DESTINO ES TRITURABLE
I
En mi casa en y mí no soy el amo.
Vivo solo
y la soledad es el amo,
y no vivo.
Relincho por mis ataduras
porque habría nacido libre.
Me parieron con el halo de los lascivos,
de los tercos, de los fumadores, de los raposos,
y se erige una galería con mis lepras y patinazos.
La ansiedad es el capitán del navío.
II
Nacer es un problema,
expirar también.
Residir aquí es un quilombo,
claudicar también.
Ser obediente es complicado,
ser un sublevado también.
Ser padre es dificultoso,
ser un hijo también.
Bailar zarzuela es intrincado,
cantarla también.
La juventud es revesada,
las arrugas también.
35) LA AVENTURA
Con el conjunto de los sentidos
atrapo el reino de Dios, por la fe,
sin las ironías y dudas infundadas de esa razón
que actúa como si fuera un califato
independiente, soberano y dispensado.
Antes y después de creer, pienso.
El razonamiento hondo edifica la fe consistente,
y la experiencia espiritual es su sustancia.
Dios no posará para una probeta.
36) ESE NARCISISMO QUE NOS APIOLA
I
Los padecimientos van liquidando al narcisista
ya que ser un simple mortal es chocante.
El ser traspasa el umbral a la fuerza,
es parido sin pedirlo, envejece sin evitarlo
y se castiga todas las horas, por subyugarse
a los atronadores antojos del ego.
Copérnico puso a la luz en el centro
y la altivez insiste en que es el ser humano.
El inmanejable subconsciente es el mariscal.
El vacío interior es la evidencia aritmética
de que vas por el carril del horror.
El Padre se expresa mediante el Hijo.
II
El individualista idolatra el aplauso,
el reconocimiento expreso de los vecinos,
la adulación del peatón, del costeño.
Cuando él es el centro del trajín,
todo es convencional, satisfactorio.
Le falta amor para amarse a sí mismo,
y por eso los otros nada rasparán de él.
37) DUCHÁNDOME CON BARRO
I
Como mi ser no posee rumbo me concentro en:
los coitos y los profazadores de la farándula;
las cervezas y resacas de los futbolistas;
las peleas del barrio y de los otros continentes;
el doping de cualquier famoso;
las amantes del jefe y del párroco;
las entarquinadas desprolijas del supremo gobierno;
las páginas policiales y de coqueterías;
los guiones de los novelones;
las pifias e infortunios del prójimo;
el ombligo de la vedette;
la interminable pederastia eclesiástica;
los rumores prodigiosos perfilados;
en las propuestas de los diáconos del progresismo, etc.
II
Soy uno más,
uno más que no observa el cielo pío,
un seso que piensa lo ya pensado,
un ser anónimo de excelencia,
todo un insignificante personajillo.
La pobreza de mi ser desbarató el sendero.
Nadie desea imitarme, ser igual a mí.
Los galardones nunca han visto mis ojos.
Si es que vine, ¿quién se enteró?
38) PINOCHO ME AMA
¿Por qué tanto talento para engañarnos?
Mis consecuencias están en verde,
me conozco más o menos bien, hace años,
y me hablo con propiedad.
Me timo con sutil destreza,
desdibujo la gruesa realidad con pinceles
y critico al prójimo con desparpajo.
El autoengaño me sube de categoría
y salir desnudo a la calle
es lanzar por la borda mi casa de humo.
De tanto mentirme, me creí la farsa
y la promoví como la conclusión de un sabiente.
¿Por qué tanto talento, maduro?
En la comarca de lo imaginario
soy menos infeliz, a ratos.
39) EL DESVELO DESDE EL COMO
¿Cómo llorarlo? ¿cómo llorarle?
¿cómo decírselo? ¿cómo decírmelo?
¿cómo gritarle? ¿cómo gritármelo?
¿Cómo localizar la traba, el óbice, el veto?
¿cómo cruzar tan amplio y tumultuoso río?
¿cómo procurar el auxilio preciso y hercúleo?
¿cómo se avanza hacia adelante notoriamente?
¿cómo quemo las espinas, sin un incendio?
¿cómo lo agarro del cuello sin fallar?
¿cómo identifico mis ingentes burradas?
¿cómo ahogo la animosidad sin pesiar?
¿cómo prendo la vía a la isla de la fortuna?
40) LOS CODAZOS DEL EMPEÑOSO DEMONIO
Si la mayoría se va al infierno
por no aceptar a Cristo Jesús en su corazón,
es Satán quien gana la batalla por las almas.
Si Lucifer se rebeló alterando en parte
la agenda de Dios es porque posee un peso temporal,
capturando el temor de las humanidad.
Si fue el primer hombre quien traicionó a Dios
es porque el modelo original venía averiado.
Cuando Dios creó a Lucifer creó a un judas,
y cuando creó a Adán creó a un judas.
Si Satán zangolotea y obtiene trillones de triunfos
es porque aún posee una cuota de poder, perecedera,
sobre las almas libres.
¿El libre albedrío fue un divino error, planificado?
41) NO TE DESMARCARÁS DEL TODOPODEROSO
I
Dios, no me azotes más, con ese cariño tuyo.
Déjame en paz, sin condenarme.
Dame un arma que me permita prosperar
por las mías y piérdete de mi vista, sin iras,
y terminaré luego la densa labor que me encomendaste.
Si ligado a Ti no sucede nada,
por lo menos autorízame a marcharme tranquilo,
sin acumular más resentimientos y bochornos.
Después de tantos años no me digas irónicamente:
“ahora sí te prosperaré”,
burlándote píamente del que te creía en todo.
Dios, no me vengas a recoger otra vez,
para remitirme al santo basurero, otra vez,
como una prueba más al justo o medida disciplinaria,
otra vez, una y otra y otra y otra vez, cien veces.
Si no pudiste o no quisiste en veinte años
extirpar en mí la traba que impedía la bendición,
por algo será, mas no tomaré conocimiento
de tus autoimpuestas limitaciones y dañinos devaneos.
Me iré a casa con la salvación adentro
tratando de no descarriarme, de no insultarte más.
Sé que soy yo el equivocado, mas no te creo.
Si fuera por mérito, ya estaría liquidado.
Dios, discúlpame por no tener la paciencia eterna
de los incautos leales que te lo celebran todo.
No negaré jamás la Encarnación ni la Resurrección,
mas habito en el fangal de esa fastuosa mediocridad
y pienso que ya no me sirves para mucho más.
¿Cómo suspendo la militancia sin perecer?
Dios, eres un gigante bueno, mas yo no lo noto.
Dios, aléjate un poco de mí sin palizas ni rencores.
Ya no me interesa ser un siervo de Jesús así
y lo producido ya es dignamente suficiente.
Ayúdame a prosperar hasta donde puedas
y apártate de este ratón herido, de laboratorio.
Sé que soy yo el hereje, mas renuncio, respetuosamente.
Sólo Tú puedes soltarme de tal manera
que ya no me sienta un perro sarnoso.
Terminemos con esta farsa, sin más arañazos.
Luchar Contigo es una tragicomedia, además,
siempre ganas todas las peleas, aunque te demores.
¿Qué siquiatra comprenderá tu raro comportamiento?
¿quién comprende tu infalible conducta?
II
Perdí mi primer amor a Dios
yéndome al hoyo con el credo y todo.
El retorno y el trayecto son tan malsonantes
como lo grande que fue la ingenua ilusión
de ese primer día en que me postré ante Él.
Dios en Su palabra promete y promete,
mas cumple cuando se le da la gana,
cuando la vida y los años han pasado.
Sí, mi entripado y piel lo ven así.
¿Por qué Dios no eliminó de mí
y de un solo golpe esa altivez
que me impide ser bendecido de veras?
¿Por qué Dios se demora decenios, jocosamente?
Las frustraciones del discípulo son desgarradoras.
III
En el fondo de esta cacimba
se me traspapelaron todas las dilucidaciones.
Una prótesis me mantiene con aire.
Lo escarbé todo y me caí igual.
Prendiendo velas blancas y masticando salmos
con sumisión, me apagué por todos lados.
Por confiar me estanqué aquí y así.
Mi esperanza estaba en esa azotea luminosa
y mis pies los clavasteis en el lodo.
Dios te apalea con amor
porque es muy necesario.
42) EL DRAMÓN DEL PATITO FEO
El que nace pato muere pato
y los cisnes navegan en las vesanias.
La temporada de caza de cisnes es constante,
y si bien sobreviven algunas cucarachas,
el rey de la selva no se entera ni se inquieta.
Si eres un cisne y pareces un pato,
los perros te atacarán por tu apariencia.
La cautivante belleza exterior prevalecerá
sobre la sustancia, la laboriosidad y los oratorios.
43) ALARGANDO LA ENCRUCIJADA
Embelesarse con los placeres
es comprar dolor a crédito.
Eludir los bultos esenciales
es pedirle una hora a la angustia compacta.
Postergar al Redentor con astucia
es sentarse en un cajón de vidrios.
Creerse autosuficiente al despertar,
es marchar hacia el cenagal de la impotencia.
44) CREO QUE NO SE IRÁ
La fotografía cerca de mi cama
me canta, me relata su día.
Abro los ojos y continúa riéndose.
Ahí no envejece ni se desanima.
Oigo su voz en la casa,
sus pasos y ruidos en la reja.
Desde la fotografía pretende envolverme,
tranquilizarme, contarme que se alimenta bien.
Yo, me propongo ingresar al retrato
y cocinarle esa pizza que tanto le gustaba.
45) VEAMOS QUE SUCEDE
Morirse es un boom, un notición,
bañarse acá todavía no lo sé.
Al juicio final avanzo tan lento,
que de seguro no llego atrasado.
Si bien mi funeral presentaba buenos augurios,
no veo ningún gaudeamus.
Yo creía en Dios todos los días.
Nunca fui un disidente de las luces del diablo,
nunca.
46) EL DESIGNIO DE LA CARNE Y DEL ALMA
I
Me apego a los sentidos,
me enemisto con el Creador.
Me adhiero al padecimiento,
abrazo la precariedad.
Una debilidad, una sola tentación,
es el embrión del desbarajuste entero,
de la debacle.
II
Con el Renacimiento
Dios regresó a su trono celestial
y el ser humano ocupó su lugar.
Una vez con el hombre como centro del cosmos
se santificó la naturaleza humana:
las miserias se ensalzaron y reinan.
El genuino renacer es otro.
Este libro: “El corolario de la duda”.
http://elcorolariodeladuda.blogspot.com
Del blog antología: “Las sotanas de Satán".
http://lassotanasdesatan.blogspot.com
http://lassotanasdesatan.blogspot.com
FIN
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