Saturday, July 01, 2006
EL COROLARIO DE LA DUDA
A la depresión, a la muerte, a la derrota, al titubeo,
la oscuridad y a la manumisión.
De su antología LAS SOTANAS DE SATÁN
http://lassotanasdesatan.blogspot.com/
ÍNDICE
01) El timbre que no deja de sonar
02) Neurasténico
03) El sobrino de Dios
04) Corrillo y maniquí
05) Viandante
06) Echando humo desde un rostro amaranto
07) El frontispicio
08) Juergas vocacionales
09) Pavor in situ
10) Un solo yo
11) La depresión
12) El nucléolo del entremés
13) La tridimensionalidad del ser
14) Únicos, irrepetibles y eternos
15) Ese péndulo
16) En el túnel sin una vela
17) Astuto y planificador
18) Las fibras de la congoja
19) El envite del encelado umbral
20) Leucofeo
21) Cronometrando la entropía
22) La pasarela de taun me arrastró
23) La mochila que se engoma con ira
24) Prescrito de antemano
25) Un tufo que arruga la cara
26) Acechando el huerto en retrospectiva
27) Vine, no vi y me fui
28) Un comienzo complicado
29) Badulaque con bagaje de punta
30) Caballo de fotógrafo
31) A dos bandas
32) Tal como te despertaste
33) Desde mí
34) El maldito destino es triturable
35) La aventura
36) Ese narcisismo que nos apiola
37) Duchándome con barro
38) Pinocho me ama
39) El desvelo desde el como
40) Los codazos del empeñoso demonio
41) No te desmarcarás del Todopoderoso
42) El dramón de un patito feo
43) Alargando la encrucijada
44) Creo que no se irá
45) Veamos que sucede
46) Designio de la carne
01) EL TIMBRE QUE NO DEJA DE SONAR
I
Los pájaros vuelan a su suerte
y el sabor de la nuez jamás estará en la cáscara,
a veces tan henchida, capciosa y rozagante.
El liendre es todo un proceso lógico.
Abuelo no es sinónimo de sabio
y el secreto inmarcesible no se afinca
en los pizarrones, en el enciclopedismo,
en los murmullos de pacotilla, en el magín.
Cada pelele de las noches sin luna ni linternas
ha delineado su decanato de heno refinado.
La energía no fabrica luz, sólo la gracia.
Hay flores algo duraderas que son de plástico.
Las bienaventuranzas son la llave y la clave.
Toda peregrinación comienza y desemboca adentro.
Todas las salas de espera se llenan de pus.
II
Esta época es la última época.
Todo se precipita sin repatriaciones,
el gran final se olfatea.
Armen las valijas, ajústense los cinturones,
rubriquen su testamento con majestuosidad,
salden las cuentas que queman y las oxidadas.
Huyan despavoridos en medio de la estampida,
evadan los codazos, no pestañeen demasiado.
Nadie sabe el día ni la hora.
Alcánzame si puedes,
con tu autoayuda, con tu mentor.
02) NEURASTÉNICO
I
El juzgado de mayor cuantía no se abre
y mi novicio cadáver se puso chistoso
y epigramático, como nunca antes.
Se ha dado tres mil vueltas
alrededor de la mesa de centro
bebiendo brandy con un frenesí turbador.
¿A qué le teme el que a nada le temía?
II
Arrepentirse, con un pie en el féretro
y con el otro en la jarana,
es la política mortuoria del profano,
del caradura, del mujeriego, del crapuloso,
del negrero entregado al Señor de señores.
El esqueleto escoriado del camello
no pasa por el ojo de una aguja.
III
Disfrutaré este instante en su magnitud,
esta gratificación efímera.
No poseo pasado ni soy un predestinado.
Masco el presente como un pelafustán más.
¿Quién me facilita un plan dorado o una receta expletiva?
IV
Como no me había muerto nunca antes,
fallecer fue engorroso, embarazoso.
Soy todo un novato en estas lides.
En esta morgue nadie me dirige la palabra
y desconozco los modos internos.
Antes dormía con el ombligo hacia abajo.
Me someterán a ritos civiles y sobrenaturales,
que son un hastío por antonomasia.
Sáquenme de este refrigerador hostil,
crémenme y háganme polvo.
Bórrenme de todo chip, memoria y repaso.
Requemen mis álbumes, ropa y papeles.
No volveré a esta redondela, menos mal.
Nunca fui, mas soy.
03) EL SOBRINO DE DIOS
No es el mobiliario adecuado en la decoración
de la lluvia de belicosos granizos que caen
en esa pampa abandonada que hoy es el clon
de tu arrobamiento untado con hielos paranóicos.
Tu dubitativa coraza no afinará
esa mirada azul que sacia rencores
con arrugas, sitiando esa espiral
con yerros concatenados y bacanes.
El campanazo final ausculta una inanición con ese gustillo
a primavera refrescante e imperecedera.
04) CORRILLO Y MANIQUÍ
I
Todas las nostalgias enlazadas
se reúnen hoy en mi sofá de zopisa.
Bajan desde los rincones, los neveros y los terrados,
de a una y en filas, con faros, con estruendos,
con matracas y otros inquilinos no configurados.
Los vagones que se fueron no poseen marcha atrás.
En medio del jolgorio ajeno con risas retumbantes
la melancolía se enfiesta, en mi sofá.
II
Los años se marchan de a uno
y no nacerá la prebenda que los haga volver.
Esporádicamente, comparten un budín sucinto
sobre una fotografía rancia...
III
No sé si marcharme por la animadversión
que recolecté flemáticamente semana tras semana,
o si quedarme, satisfecho con lo que ostento,
que si bien es exiguo, es más que lo de otros conurbanos.
¿Soy un malagradecido o un fracasado más?
Si pago los platos rotos siempre
es porque soy yo quien siempre los rompe.
Sólo me falta admitirlo y no victimizarme más.
Los que se pasean por mi calle suben de estatura.
Si me voy volveré, ya que nunca me fui.
Apesadumbrado golpeo al viento
con potentes golpes de kárate.
Los espantos ásperos, los fardeles con alambres
y las concavidades propias me importunarán
con sus púas, hasta el estanque de azufre.
05) VIANDANTE
I
Con su largo atardecer la vida vino y se fue.
¿Qué quería? ¿qué ambicionaba?
¿qué microbus la paseó por este barrio a esta hora?
La vida vino y se me fue
y no me alcancé a acomodar
y el dormitorio es una zahúrda.
¿Por qué tanta prisa?
¿Hay compromisos devengados
o en el otro lado la sopa se enfría
o se sienten poca cosa sin mí
o me aguarda un refrigerio?
El último cirio lo apagó un violoncello
y el patetismo se suspende en el aire.
El cementerio está a media cuadra,
¿alguno de ustedes me acompañaría,
mirándose la punta de los zapatos,
con las manos en los bolsillos y callado?
La vida vino y ya no está: nunca estuvo.
Al seguirme, ¿qué conseguirías?
II
Desde acá afuera no se ve nada,
adentro, tampoco hay senderos.
Soy irrelevante, lo que hago es irrelevante.
¿Quién me presta un proyecto vital?
Todo lo hecho y probado fue infructuoso.
Al no ser yo lo mismo, soy otro.
¿Por qué recurro al por que con fuerzas y fe?
Mis botas no se aparcan en ningún lado
y la modorra tapiza todo el césped
y los minutos me son un alfiler en la costilla.
Voy a cualquier lado, solo para volver rápido.
¿Cuál es mi canoa, mi carril?
¿Por qué el corazón deja de latir?
Me llamo al celular y no sé que decir.
III
La gente pasa y no me avista,
la lluvia se desata y no me humecta,
los perros no olfatearán mis roñosas vestiduras,
las moscas no rehacen ninguna ronda,
mi comparecencia no modifica el vacío,
la romana sigue tiesa con mi sobrepeso,
en medio de la calle nadie me atropella,
dentro de la jaula el león no me muerde,
camino presuroso y no avanzo un milímetro,
al dormirme no logro cerrar los ojos,
ni siquiera soy el recuerdo en una fotografía.
Maniobré, mas tengo los cestos en cero.
IV
En el café espero
el próximo minuto,
que pase el siguiente peatón,
que las hojas caigan con naturalidad.
El sol continúa arriba,
el policía repite la ronda,
el desempleo no es noticia,
la revista no se mueve del kiosco.
El café se enfría,
la garzona no se despeina,
las mesas no varían su color,
el alma se escarcha en el suspiro.
06) ECHANDO HUMO DESDE UN ROSTRO AMARANTO
La rabia viene aguijoneada deponiéndole los dinteles
a la circunspección y a su archicofradía.
Envíandome al pozo desmirriado y bruno
me inflinge cachiporrazos y tajos
como si fueran las gotas de agua de una regadera.
Ya instalada, la ira flagela.
07) EL FRONTISPICIO
I
Lo sustancial es la imagen, el grabado, el cariz.
No te tasarán por tus destrezas y logros.
Si simulas bien que eres, eso eres y más.
Si das la impresión de bailar bien, eres Travolta.
En las adventicias y vocingleras polémicas mediáticas
realmente no hay nada que polemizar
y sí mucho que discurrir, que desinsectar.
II
Los perros vagabundos se paran
en los barrotes de mi palacio
y comparten piadosamente sus sobras conmigo.
Mi helicóptero personal no los impresiona
y al justipreciarme se angustian.
El lujo es un estercolero empingorotado
que encalabrina y engrilla.
08) JUERGAS VOCACIONALES
Los tediosos noctívagos beben café negro,
cervezas y usanzas por barriles.
Las bravatas con libreto y plantillas
no le dan sabor a la modorra y la plomiza boite
es una cueva de vampiros embrollados.
A pesar de las ínfulas de las gruesas cortinas
el fastidio iterativo e interactivo se trasluce con resplandor
y las sillas con dueño aguardan a los mismos.
Nadie es hosco con el vodevil reicidente
que agasaja la velada con números
que amenizarían el letargo inoxidable.
Los inconclusos bosquejos personales sirven de esponja
para embuchar litros y litros de vocablos gastados
por el inexorable crono de los repertorios raídos.
El humazo postrado es la escenografía del piano decrépito
que interpreta melodías mustias con o sin pianista.
El espectáculo no es la envidia de la contrainteligencia.
09) PAVOR IN SITU
Bien peinadita y vestida de ángel
para la ocasión, partió a una casa
de muñecas que desdeña los minuteros.
En su morada prepara roscas y té con leche
a los padres que amó a pesar de las esquirlas
del silencio acibarado y súbito.
El orden de llegada a la chimenea es irrelevante
en la niña que voló de rosado al tercer cielo,
desde la yema de una familia ultrajada
por un azote cascarrabias.
En este instante le desabrocha los cordones
a Aquel que se sentó a la diestra del Padre
y juega en un columpio con amigos
con y sin nombre.
Canta risueña y no conjetura por que.
Para cambiarles los pañales la mamá cruzará
el mismo puente que le dio una auréola a su hija.
La madre redimida y anciana ya exclama:
adiós mundo, hola hija mía.
10) UN SOLO YO
I
De contestatario a vendedor de seguros;
de seminarista engrupido a fornicario rabioso;
de predicador a recaudador de cash;
de quijote a molino recubierto;
de joven libre a uno sometido, con un voto de coautor;
de dirigente político lenguaraz a atracador y golfista,
de corazón valiente a cazafantasmas.
Es que el único prójimo soy yo.
II
El egoísmo es:
padecer por mí y después por mí,
prescindiendo del desconsuelo de mis semejantes
con gambetas veloces y sin descarrilar ese prestigio
retocado en cada plenilunio;
ser dadivoso con las sobras sin incomodarse;
hacerle zancadillas a la piedad y verla caer
cuesta abajo por las escaleras del altruismo;
entregar miajas perfumadas,
con tamboriles y una coreografía estelar;
deducir que los apremios del distrito son un brete
de la casa de gobierno y de los mercurianos;
un iglú estucado con secreciones desabridas;
aguijonear esa furibunda cruzada a favor
del desprendimiento, a través del consumismo
y otras celadas de desemejantes cuantías.
11) LA DEPRESIÓN
I
En el sumidero de la incertidumbre y la desventura
la tristeza se ve mucho más triste y abultada.
Las rememoraciones marcan con hierro candente
el sombrío presente. El devenir, en vilo, es vacuo.
El desnivelado vuelo dentro del hoyo es rasante.
El tango es tu himno patrio y en el mediodía prendes velas.
Compungido y con manos con pensamientos recusables.
La respiración es el latido de tu desdicha firme.
No comprendes lo que algunos dicen superar.
Las terapias terrestres son inofensivas y Dios Padre
no anhela que duermas en el techo de la casa del perro.
La caravana de las frustraciones carcome los despojos
de tu paz hecha paja molida y quemada con nafta.
Eres un deprimido oprimido que no hilvanará
ni contrarrestará las semillas del caos.
El perro te cala y siente lástima por ti.
No mires hacia atrás o hacia el lado o hacia abajo.
Sólo debes mirar hacia arriba y hacia adentro.
Si no despegas tus pupilas de la santa cruz
las nebulosas desfilarán con su batuta al acantilado
y a la ansiedad la arrollarán las alas del Redentor.
Túneles y pasadisos angostos afloran y desaparecen.
Calaveras espeluznantes te estrangulan y tu lepra
maquina odiosidades que despiertan con bravura
ese descanso amotinado por la crisis melodramática.
Los juicios científicos no aprecian las conversiones,
las transfiguraciones o los cambios internos trascendentes.
Son incapaces de rentar un albergue colindante con la Paz
y jugar por diez minutos a ser feliz, curioseando.
Te hundes y el sol obeso está ahí, para ti.
II
Todo es hastío, también en el estío;
voy por el desvarío, a paso frío;
no soy de la camada, de la hada;
en la cancha, no me dan manga ancha;
en los lechos, camino estrecho;
en la fiesta, no me dejan la puerta abierta;
en el desvelo, me arropa el hielo;
del suelo, soy el heredero;
en el despojo, no me miran de reojo;
en mi desván, muchísimos perecerán.
III
El desencanto no se corrompe,
es fiable, tenaz.
No se doblega ante nadie,
ni por un trillón de monedas de plata.
No se deshilvana ni abdica,
sólo se da vueltas largas en su monopatín.
Es un tranvía con muchos vagones,
vagones con felonías y un arco iris de sinsabores,
que cantan trabalenguas con la boca cerrada.
IV
Cada uno divisó un fantasma,
cada uno lo descubrió en forma sin igual.
Se aparecen con el paso de la novia
y bailan charleston en el aire.
Unos son presentados como luminarias,
otros, son la escoria de la barra.
Cada uno ensalza su visita estelar,
cada uno pasea sus fantasmas, con donaire.
12) EL NUCLÉOLO DEL ENTREMÉS
I
Sin metálico nadie se mortifica por ti, ni tú.
El hombre desabastecido es un concentrado
de repelentes, de esguinces.
Con monedas frescas en la bolsa eres el eje
de la vívida y abarrotada verbena
y no entretallas la soledad en medio de la farsa.
II
Me vuelvo a sentar con mis compinches.
El charloteo no es ameno y todos me consuelan
alrededor de este mesón, de una silla.
13) LA TRIDIMENSIONALIDAD DEL SER
Me miro de frente, de lado y de espalda
con un zoom, y sigo feo. Me asusto.
Perfumes, lociones, afeitada y ropa nueva.
Parezco esperpento. Me asusto más.
Seguirán dispersándose las balas
que se fatigan por acribillar el Sinaí.
¿Cuánta relevancia hay en el deseo?
Espejito, espejito, ¿por qué soy un adefesio?
El totalitarismo de la razón se levanta inútilmente
una y mil veces en contra de la ansiedad agujereante.
Sauna, pedicuro, un cirujano y un modisto.
No reformo mi facha, mi frontis, mi perfil ni mi tejado.
El espejo estampa mis despojos, recrudecidos
por las zancadas aciagas y luctuosas del ser.
Un piquete y un paramédico vigilan desde la puerta
mi crisis terminal céntrica.
Nadie apetece otro sepelio preconcebido
sin la resurrección como certeza.
¿Cuánta bestialidad hay en el capricho?
14) ÚNICOS, IRREPETIBLES Y ETERNOS
I
En cada persona hay solo un cerebro, un alma,
una piel, un propósito, una madre y una muerte.
No es posible una reencarnación.
A cada alma se le asigna un juicio final,
una nariz, un carné y una sentencia,
definitiva, irreversible y personal.
La reencarnación es ridícula,
también la clonación del alma.
II
En la otra vida fui un piojo
y continúo siéndolo, por creerlo.
Transmigraremos al juicio final una vez descarnados,
con la conciencia en una bandeja hialina.
El tarot no lo negará,
el lamaísmo se abochornará también.
No pidas ser un ratón o una cobra
para limpiar tu iniquidad.
Dios no estará de humor.
Timabas al prójimo y a ti.
En la última pasada fui un piojo
y seguiré siéndolo, por mientras lo crea,
garantizándose la reencarnación del cretinismo.
15) ESE PÉNDULO
Algo quiero expresar,
mas no sé que es.
Sobre ese algo escribiré,
mas no sé como.
Algo apetezco no oir,
sé que es.
Babeo por fugarme de lo escrito sobre ese algo,
a veces no sé como.
16) EN EL TÚNEL SIN UNA VELA
I
Rígido y melancólico en el diván
con la bibliotaca nacional entre tus brazos,
tratas de persuadir con ruegos aguzados
a tu alma tronzada y desnaturalizada
que vana es la redención.
El ulular interior no ablanda tu arrogancia
consumada e ideologizada por la orfandad
enmascarada de tu espíritu.
Tus vetustos escrutinios son un goterón
que te empalan sin peroratas.
II
Con la resignación consiento que se acabó,
que la lámpara del techo es mi cielo,
que las ventanas son lo únicos ángeles.
La lánguida situación es esta y es inmodificable.
El mortal es el que se rinde,
el que se cae de nariz, el triturado;
el que cree que volará porque unos pocos vuelan.
La esperanza juega en contra, con bríos.
Si hay tres mil pilotos y ocho aviones en la pista,
seguramente unos pocos se elevarán con éxito.
De tanto golpear la resignación
algunos sobreviven un poco más.
III
Fantasmas y súcubos pernoctan en mí,
mas no todos a la misma vez.
Cuando no es uno el que fastidia,
es otro
o en pandillas férreas.
Son los muros mismos de la morada;
expulsarlos es una tarea de titanes.
Todos juntos,
te corrompen entero.
Ninguno de ellos practica la piedad.
IV
En este gigantesco valle
el único habitante soy yo.
¿Quién habitará los otros cañones?
¿catarán otros las estrellas como yo?
¿cómo son por dentro esos otros?
¿ mi melancolía es fuera de serie?
17) ASTUTO Y PLANIFICADOR
No lo sé, no me pondré al corriente.
Frente a la Palabra aspiro a ser un iletrado.
Estrategia ruin para una sobrevivencia fatal.
Huyo en un supersónico de la nueva alianza
y soy un mentecato ante las nalgadas de Dios.
En la inhalación del ocaso,
la ignorancia intencional me socorrerá
con un chancero salvavidas de plomo.
No es procedente atender el bullicio
del reino de los cielos, no me conviene.
Si lo hago mi concupiscencia me cuelga.
Me esfuerzo por ser un lelo siempre.
Soy inocente porque soy un bruto
en materias de fe y pureza. Estaría excusado.
Mi defensa final se vería contundente
y pulcra....desde mis luceros.
Dios, conscientemente no te busco, entonces,
por no hallarte y desinformarme bien,
estaría absuelto y la cárcel eviterna
en ningún caso sería para mí.
¿Es válido enviciarse con la ignorancia
para evitarse los condimentos del infierno?
¿Es factible timar a Dios?
18) LAS FIBRAS DE LA CONGOJA
I
Una lágrima con sabor a fe emprende
su vuelo por pirámides hundidas,
procurando desbaratar el agobio
con los enquiridiones de la victoria.
La congoja se sobrepuso al seísmo,
saliendo robustecida, como es lo consuetudinario.
La apaleen o no es irremecible
y billones la usan de lazarillo.
II
Profitando del desencanto,
los autogoles se encaraman unos sobre otros
intentando ser el pilar central
con un sombrero de copa y calcetines de seda.
La necedad se fotocopia por resmas
y el necio las enmarca cada vez,
una y otra y otra vez.
III
Camino al suicidio sin morir jamás,
la existencia misma es el mal
y el largo envejecimiento la reprimenda.
El reto consiste en resucitar la fe.
El alma parida no fallece jamás,
el alma redimida no fallece jamás.
Hay un luminoso puente hacia la inmortalidad
y no está tan lejos como para no caminar
19) EL ENVITE DEL ENCELADO UMBRAL
Estuve a menos de un silbo de no estrellarme,
de no deslizarme por el barranco irremediable.
No aguanté el postrer respiro,
el último latigazo del test.
Tropecé en el antejardín de la gloria,
en donde las muchedumbres se apelotonan
detrás del tango Uno.
Casi gano.
Alcancé a oler el umbral
imaginándome debajo de un laurel,
a boca de jarro de un reportero chafardero,
en la tapa de una revista
exhibiendo mis molares artificiales, en algún guiness.
Casi no fracaso.
20) LEUCOFEO
I
Soñé que me moría
y que principiaba mi pesadilla.
En mi sueño no soñaba, vivía,
porque no era un sueño
ni moría;
sólo pervivía mi pesadilla,
de día tras día.
Soñé que vivía,
que principiaba mi nueva vida.
En mi sueño no soñaba, vivía,
porque no era un sueño
ni moría;
sólo pervivía mi regocijo,
de día tras día.
II
Cuando la muerte se aburre,
nos visita sin llamar.
Somos sus mimados,
es que conoce tan bien este lugar.
Aquí todos somos buenos candidatos,
no es necesario gritar ni llamar.
Todos los días un desarrapado se nos va,
marchamos callados al mismo lugar.
Nos dan un número azabache,
a todos nos van a llamar.
Si huyo de esta existencia maldita,
otro cantimpla ocupará mi lugar.
21) CRONOMETRANDO LA ENTROPÍA
I
Todo lo desgreña, lo esquilma o lo añeja,
corriendo las veinticuatro horas del día,
con la misma polera y sin mocasines.
Te interpelará y te golpeará con sensiblería.
¿Qué hiciste con ella te consultará el míster?
El tiempo es una pelota que rueda
con un pitazo final que jamás llegará.
II
Arrastrado por las trompadas del pasado
y acongojados por lo venidero,
no tasamos el presente, extraño y desechable.
En la conciencia, el tiempo es un hilo continuo
en donde el ahora es sólo un puente lacónico
entre los remordimientos y los anhelos.
El ahora es intenso, el aquí es tangible.
El ayer es irreversible, el mañana impredecible.
La memoria nos devuelve a las viejas siembras
con rifles y el próximo rosicler es una conjetura.
Detrás de mí se forman las culpas, los síndromes,
las caricaturas del empirismo y los trasgos.
El presente, que es un don que separa las eras,
jamás se va, menos ahora.
22) LA PASARELA DE TAUN ME ARRASTRÓ
I
Me voy. Huyo y me voy.
Las maletas las apegué al dintel.
No lo resistí. Me la ganó, me arrolló.
Diculpen la estadía.
Como fiambre fastidiaré menos. Aflojé.
Toda humillación es restaurable, todo pasa,
todo en esta vida se supera, lo mío no.
¿Para qué un alargue?
Una malhadada bala es mi trampolín
a una oscuridad más intensa e inacabable.
Me estoy bajando.
El pie de partida de esta escapada
quedó atrás, en el sanguinolento sillón.
Todo empeora con las llamaradas.
¿Cómo vuelvo a mí?
II
No volveré a suicidarme otra vez,
ya no seré la estrella de las criptas.
No escucharé otra vez airado
los sollozos de buena crianza desde mi ataúd.
La ambulancia ya no me llevará a la morgue,
los policías no telefonearán a mis familiares,
nadie más reconocerá mi destruido rostro.
El periódico no pondrá mi nombre en el más allá.
Guardaré la pistola y botaré las balas,
acribillaré esa crisis terminal explosiva,
finiquitaré al demonio como asesor sicológico,
rehabilitaré a mi hígado del alcohol.
Daré la media vuelta o caminaré marcha atrás,
taparé los hoyos negros que me albergaron.
Con los escombros e ingenio armaré una nueva casa,
rearmándome, volviendo a nacer, resucitando.
23) LA MOCHILA QUE SE ENGOMA CON IRA
I
Las orejas me pesan,
a la regadera hay dos leguas aupadas,
las sábanas son de un plomo dulzarrón,
la almohada es parte de mi mejilla
y el despertador me incita a la ira.
Miraré mis mismas trancas con más telas de araña
y las mismas caras con los ojos tapados
que circulan por los mismos pasillos,
comprometiéndome insubsistentemente a no rezongar.
La corbata neotérica que ayer adquirí,
de la misma marca y color,
marcará la nota alta que ni yo notaré.
II
Si Ud., es un don nadie
es mi compinche, mi aliado,
un camarada de contienda,
uno más en el itinerario.
Si Ud., es un don nadie estable,
Ud., es un hombre congruente,
un tipo identificado con la plebe,
un meteoro más en el cosmos.
24) PRESCRITO DE ANTEMANO
El experto nos indica lo que nos duele,
con tal convicción, que ahora sí que nos duele.
Este arrechuncho no figuraba en mis fascículos.
La comunidad embuchará el mirífico tónico del experto,
hasta que arribe otro más alumbrado y pitoflero.
La colerina continúa robusta ahí
con el mismo clisé y otros agnomentos.
Los compases de la falsía son regulares.
Supuestamente metido en nuestras sandalias,
el experto nos indica lo que nos duele.
25) UN TUFO QUE ARRUGA LA CARA
I
Se bebe el dinero del calzado de su descendencia,
empinando el codo atenazado al viñedo.
Sus manos son un brindis serial
con y sin motivos creativos.
Se cree astuto y no embauca
ni al turnio micifuz del rayano.
Antes de pagar las cuentas hogareñas,
aparca su salario en la sacrosanta taberna.
Abandona la cantina cuando el vaso evacuado
le es una tara insoportable.
Encolerizado, se desquita con el pasto.
El mal olor y los connacionales no lo persuaden.
Aún cree que es hacedero hundirse un poco más.
Extravió su autonomía y su porfía sigue intacta.
Por el bar dobla sus rodillas y el orgullo,
por la restitución del alma no, ni sobrio.
II
Maleó todo lo que fue suyo
y debería enjabonarse hasta su pubertad.
Es el postrer ciudadano desdorado de la nación
y sus potencialidades no iluminan a nadie.
Es una eclosión del predominio de Dios
a pesar de la complexión de mi egolatría.
El vicio le cascó y la criatura fue domeñada.
Vaga por las calles opresoras pretendiendo un bollo,
un cobertor, menos apatía estatal y un por qué.
Revestido de flagelos conspicuos danzantes,
su desmadejada aurora es un desmán
que lo embelesa sorbo por sorbo, pescozón por pescozón.
Sortea sin boato esa misericordia
que le pisa los talones con unos panecillos,
un gólgota y un para que.
III
El vicio es un sádico que colinda con un lazo,
merodea en calcetines con presiones y prisiones,
coquetea con embrujo y los dados cargados,
soborna con saña y preguntas metafísicas
y no suelta a nadie aunque le lloren de rodillas.
Cuando se repliega es para contraatacar, ferozmente.
El vicio alza su copa cuando eres un muñeco salsero
del trapo sucio o la causa de la bandera a media asta.
IV
Vendí la radio y las migas
de mi conciencia por una dosis,
con la cual me río y me río
cada vez que veo un perro con cuatro pies.
Mi ausentismo acapara todos los segmentos
del ser, de la entelequia, de la substantividad.
Deformé los cimientos, me fume lo sacro
desbaratando esos rayos alfa
que conectaban mi cerebro, mi esencia,
con tarántulas que marchan desde mis orejas,
agitándome, irritándome, desorbitándome.
De la risotada pegagosa a la apatía
y del vigor a la languidez momificada,
con mi voluntad en el pavimento
no intoxicada todavía por la buena noticia.
V
Dientes y dedos sucios por ambos lados,
un aliento que demuele a los tenaces.
Primera o segunda causa de las expiraciones,
condición física venida a menos.
La salud se hace breve, el bolsillo se achica.
Me muero por fumar.
El que inhala es candidato en seco
al sarcófago lento y tedioso.
El se moría por fumar.
Cuatro cigarros finos escoltaron su ataúd.
Su deseo fue cumplido a plenitud,
con un coro polifónico y un cenicero de sacristán.
VI
Aspirando cocaína
a nada aspiro.
Con el consumo de la caspa del diablo
mis células cerebrales son esquirlas.
La diosa blanca no posee súbditos,
sólo esqueletos pintorescos.
Con el alcaloide las pupilas se me ahogan
y las sombras escoltan mi andar.
Mi jefe es el alcalde,
antes era el alcalde.
Con la heroína me acobardo
y tiemblo ante el albor.
26) ACECHANDO EL HUERTO EN RETROSPECTIVA
I
Desde el exilio se avista la portezuela
que nadie atravesaría en su sano juicio.
La racionalidad no coopera y es el desasosiego
el que descalandraja el inmovilismo, el entrepaño,
examinando de la nuca al talón
las andanzas y los adagios de la portezuela.
II
Me es infrugífero ejercitarme para el inminente zipizape
porque los rivales son cada y cada vez más morrocotudos.
El himno descollado está al otro lado
de la inmensidad y de los mazazos.
El superávit no se estancó en mi finca
y siempre se me adelanta un metomentodo.
Me apuñalean innovando y creería
que soy un obtuso egregio.
III
Si miro la ventana desde afuera
el mundo es finito.
La margarita jura que el florero es una mazmorra.
La jaula le comunica al canario
lo que es una sociedad de castas.
El refrigerador es apreciado porque no piensa.
El televisor es el imán de nuestras almas.
La chimenea calienta lo que se ve del ser.
Las fotografías imprimen el deterioro de los decenios.
En la letrina mi espíritu se serena, a veces.
27) VINE, NO VI Y ME FUI
I
Descendía por la escalera mecánica del mall
y repentinamente me avejenté.
Los trienios que embaulé se posan
sobre mis omoplatos y mi ideario,
y con los otros que ya me amohinaban,
me conminan a sanear mi modus vivendi.
Aterido a tres metros debajo del pasto
me comunican del llamamiento que obvié.
Donde moro todo lo sé, al fin,
y la política exterior de aquí y los alegatos son un mito.
II
Nunca apetecí estacionarme
en este lecho tan oscuro y tabicado,
ni siquiera por morbosidad virtual.
Todo fue impensado y fulminante,
mal improvisado, mal distribuido.
El destino me acarreó a esta fosa a la mala.
Me até al último pasamano en vano.
Por mi mocedad este ítem lo veté.
En el desayuno era un trapecista y mírenme,
tieso como un poste enyesado y encarroñándome.
Sé lo que es la impotencia y la rabia.
Choqué tonta y fatalmente.
Yo, yo, yo y sólo yo conducía mi vida.
El prominente responso no me alivió.
III
¿Los diablos vienen a mí?
¿o ya se alojan con aspavientos en mí?
¿ o soy yo el demonio mismo y no me lo he dicho?
¿o son el retrato de las cuencas de mi ser
y yo divago una vez más en medio de la niebla?
28) UN COMIENZO COMPLICADO
I
¿Retoños de una creación divina o de una borrachera?
¿Semejantes a qué creemos que somos?
¿Por qué el dulce del edén duró tan poco?
¿Aterrizamos en el huerto como inquilinos marcados?
¿Es reparable un trapo inmundo con canas?
¿Cuál es la maniobrabilidad de la manada pequeña?
¿Por qué la gloria en el cielo y de aquí es de pocos?
¿Por qué la bestia va de tanto en tanto?
¿Por qué las tentaciones endilgan todos los buques?
¿Quién apretó mal el botón primero?
La santidad es la basura redimida,
el libre albedrío es una perrera,
la decencia es un portento y la gracia es el salvavidas
vilipendeado con disfemismos e infundios.
II
Adán, ¿eres el culpable
o el chivo expiatorio de este drama cósmico?
¿billones con el pecado adánico sobre sí,
sólo por tu desobediencia?
¿Qué se esconde tras las bambalinas?
¿Fuiste el instrumento de la perfidia inevitable
o tu mancha fue el libre albedrío?
¿Por qué el guionista no fue reprendido?
¿Qué le pavimentó el camino a la serpiente?
¿El huerto sólo fue una buena intención
temporal, estratégica y preponderante?
¿Por qué el fruto prohibido estuvo ahí,
tan cerca, tan central, tan jugoso?
¿Qué ayuda idónea fue Eva con la manzana
mordisqueda en la mano y compartiéndola?
¿El huerto del edén fue una casa o un hotel?
¿La curiosidad femenina engendró la hecatombe?
¿Estaban ambos preparados adecuadamente
para resistir tanta presión, tanta tentación?
¿El huerto con el árbol prohibido en el medio
y con el libre albedrío en acción
y con la serpiente merodeando y mortificando,
era ese paraíso, tan comentado y aspirado?
¿En estás condiciones quién sale bien parado?
¿El triunfo de la serpiente era evidente y previsible?
¿Por qué la manada de Dios está destinada a ser pequeña?
Y el hospital ambulante ya estaba preparado para recibir
a todos los heridos y enfermos...
III
¿Sobre que meditaba el hombre
media hora antes de decaer?
¿qué degustaba antes de encarroñarse?
¿cómo se desembaraza de la siega materialista?
¿qué le da al espíritu esta modernidad?
¿cuál es el poder destructor final de lo profano?
¿cuál es la histórica plusvalía del relativismo?
¿por qué el progreso no incluye la paz interna?
¿por qué todo salió engarabitado y amargo?
¿qué es lo penoso de la moral objetiva?
¿cuál es la vía a la armonía traspasada?
29) BADULAQUE CON BAGAJE DE PUNTA
I
El miedo es mi hipodermis, mi bujía,
mi ergástulo, mi gobernalle, circunvalándome.
Azorado estoy con:
el nuevo período presidencial;
esa carestía de cuerpo tan presente;
las socarronerías de los elfos letrados;
el craneo del ocio de avanzada;
el geriatra augur;
el desdén de las sanguijuelas arranchadas en mí;
los radiogramas de la opacidad advocada
con sus sartas de aedos
y con mi encastillamiento abizcochado.
El viernes me atemorizaré un poco más
abestiándome con el billar y el copeo,
y así no me enteraré en cinemascope
que soy un motolito saledizo pluralizado.
II
Me fugo del miedo y me alcanza
con sus tentáculos impetuosos, biliosos.
Mis certezas son un pigmeo ofuscado
y me asusto antes de la partida
y el cambio de plató me complica más.
La confederación de fantasmas agudos
son las cuatro murallas y el techo de mi jaula,
y soy el bongosero ilustre de los descalabros.
No correré otra vez para no tropezarme
y los saetazos me engoman al suelo infecundo.
Los síntomas me paralizan y al más mínimo empujón
me derrumbo, ya que la última pateadura
de la cadena no fue imaginaria ni concisa.
El miedo toma el mando de mí
y me remolca por callejones delgados y perennes,
maquillándome para el próximo culebrón brioso.
A la fe que vive en mí le da vergüenza
gritar por el altoparlante su optimismo de hollín.
30) CABALLO DE FOTÓGRAFO
I
No habría salvación del alma,
por eso estoy empantanado.
El sepulturero guarda de a uno
a sus inquilinos de cara larga
y nadie se apresura por acompañarlos
a sus cabañas carmesíes y estrenuas.
Mi discurrencia levantó un paredón
alejado del inri y mi fuero interno
baladrea por un trabuquete.
Y habiendo rescate, yo me hospedo
en este chamizo pocho, por las mías.
II
Me cansé de fatigarme tanto,
atrancado en esta luctuosa esquina.
Otro weekend más y seré carroña,
por centésima octava vez.
Mis progresos recorren una circunferencia
y cada pelo mío que deporto
marca un baquetazo, una vuelta,
y la zangarriana rebalsa mi adusto ser.
III
Esta existencia es inadmisible:
nada encaja con nada;
todo desvelo trascendente es prescindible;
la desazón es la consigna del crepúsculo;
partirse el cráneo desentrañando es una majadería;
el más allá mueve las piezas a su antojo;
solo el optimismo infecundo ve algo de lógica
en el tránsito del hombre por esta parodia
y como guinda de la torta, el fin es incierto.
31) A DOS BANDAS
I
A la depravación que es absoluta
no se le escurrió detalle alguno.
Ninguna gota se le quedó en la botella;
todo pétalo fue masacrado.
A la salvación que es absoluta
no se le escurrió detalle alguno.
Ninguna gota se le quedó en la botella;
todo pétalo es redimible.
II
¿Cuál es la apariencia del Absoluto?
Sea quien sea, estamos coaccionados
a ser siervos de Su voluntad o sufrir,
y entonces la libertad sería un mito,
porque si elegimos lo que el Absolulto no anhela,
nos condenamos irremediable y perpetuamente.
Todo es un chantaje divino sin salida.
¿Está predestinado un hombre que puede escoger?
¿Es libre un hombre obligado a escoger?
Dentro de esta pía extorsión poseemos libre albedrío.
El redimido libremente, es un reo del paraíso;
el descarriado libremente, es un reo de la fogata.
Dios nos intimida con toda su ira santa:
“ o me alabas o te descuartizarás tu mismo”
¿Cuán edénico es ser un galeote del Absoluto?
Ya sabemos que el no serlo es calamitoso.
Ese Absoluto tan inmenso y aplastante
no sería un ser tan distante de nosotros,
porque también soy esa partícula
que es un elemento más del todo, del Absoluto.
Entonces regresaríamos a Él, a casa.
¿Cuál es la escalera al nido, al esplendor?
No somos fantoches cósmicos y si hay libre albedrío
optaremos por los dos únicos caminos posibles
plantados en el huerto del edén.
El indiferente sigue la huella de la naturaleza caída.
32) TAL COMO TE DESPERTASTE
I
Consciente estoy de que aquí estoy,
de que soy, y de que el camino recto es uno,
sin homologías ni parangones ni descargos.
La dermis, la percepción, el criterio,
la moralidad, la sed de luz y la expectación,
forman fragmentos constitutivos del ser.
Suplicando vigorosamente por más yerros,
las tóxinas de mis bajas pasiones aclaman
mis carnalidades a estadio lleno.
La trascendencia es un diamante en bruto
y el mal se identifica con variados floreos,
pasavantes, caretas y marchas afamadas.
II
Intento desvincularme
de mi alma abarrotada,
que es el timón;
ambiciono olvidarla en la francachela;
el cuero no la arrullará;
su sino son las calles de oro,
no la discoteca o la autoayuda;
adherida a la tierra es un quiltro con eccema.
Intrincada alma mía, ¿quién eres?
33) DESDE MÍ
Mi individualismo es un manchón,
el del imperio es una tragedia.
El estómago lleno denosta al vacío.
El apellido te da la butaca que te corresponde.
El sumidero y el senador son insustituibles.
Cuando la familia se sienta en la cena
el ausentismo supera el cincuenta por ciento.
La contundencia ética en un relativista
es inmutable como los climas caribeños.
El liberalismo es un totalitarismo
tapado de rosas tapadas con espinas.
34) EL MALDITO DESTINO ES TRITURABLE
I
En mi casa y en mí no soy el amo.
Vivo solo
y la soledad es el amo,
y no vivo.
Relincho por mis ataduras
porque habría nacido libre.
Me parieron con la auréola
de los lascivos, de los tercos, de los fumadores,
y se erige una galería con mis lepras y patinazos.
La ansiedad es el capitán del navío.
II
Nacer es un problema,
expirar también.
Residir aquí es un problema,
claudicar también.
Ser un obediente es complicado,
ser un sublevado también.
Ser padre o abuelo es complicado,
ser un hijo o nieto también.
Bailar tango es revesado,
cantarlo también.
La juventud es revesada,las arrugas también
35) LA AVENTURA
Con el conjunto de los sentidos
atrapo el reino de Dios, por la fe,
sin las ironías y dudas infundadas de esa razón
que actúa como si fuera un califato
independiente, soberano y dispensado.
Antes y después de creer, pienso.
El razonamiento hondo edifica la fe consistente,
y la experiencia espiritual es su sustancia.
Dios no posará para una probeta.
36) ESE NARCISISMO QUE NOS APIOLA
I
Los padecimientos van liquidando al narcisista
ya que ser un simple mortal es chocante.
El ser traspasa el umbral a la fuerza,
es parido sin pedirlo, envejece sin evitarlo
y se castiga todas las horas, por subyugarse
a los atronadores caprichos del ego.
Copérnico puso a la luz en el centro
y la altivez insiste en que es el ser humano.
El inmanejable subconsciente es el mariscal.
El vacío interior es la evidencia aritmética
de que vas por el carril del horror.
El Padre se expresa mediante el Hijo.
II
El individualista idolatra el aplauso,
el reconocimiento expreso de los vecinos,
la adulación del peatón.
Cuando es el eje del trajín,
todo es convencional, satisfactorio.
Le falta amor para amarse a sí mismo,
y por eso los otros nada rasparán de él.
37) DUCHÁNDOME CON BARRO
I
Como mi ser no posee rumbo me concentro en:
los coitos de la farándula;
la cerveza del futbolista;
las peleas del barrio y del extranjero;
el doping;
las amantes del jefe y del párroco;
las embarradas del supremo gobierno;
las páginas policiales;
los guiones de los culebrones;
las pifias e infortunios del prójimo;
el ombligo de la vedette;
la pederastia eclesiástica
y en los rumores prodigiosos,etc.
II
Soy uno más,
uno más que no observa bien el cielo,
un seso que piensa lo ya pensado,
un ser anónimo por excelencia,
todo un insignificante personajillo.
La pobreza de mi ser desbarató el sendero.
Nadie desea imitarme, ser igual a mí.
Los galardones nunca han visto mis ojos.
Si es que vine, ¿quién lo supo?
38) PINOCHO ME AMA
¿Por qué tanto talento para engañarnos?
Mis consecuencias están en verde,
me conozco más o menos bien, hace años:
me hablo con propiedad.
Me timo con sutil destreza,
desdibujo la gruesa realidad con pinceles
y critico al prójimo con desparpajo.
El autoengaño me sube de categoría
y salir desnudo a la calle
es lanzar por la borda mi casa de humo.
De tanto mentirme, me creí la farsa
y la promoví como la conclusión de un sabio.
¿Por qué tanto talento, maduro?
En la comarca de lo imaginario
soy menos infeliz, a ratos.
39) EL DESVELO DESDE EL COMO
¿Cómo llorarlo?¿ cómo llorarle?
¿cómo decírselo?¿cómo decírmelo?
¿cómo gritarle?¿cómo gritármelo?
¿Cómo localizar la traba, el óbice, el veto?
¿cómo cruzar tan amplio y tumultuoso río?
¿cómo procurar el auxilio preciso y hercúleo?
¿Cómo se avanza hacia delante notoriamente?
¿cómo quemo las espinas, sin un incendio?
¿cómo lo agarro del cuello, sin fallir?
¿Cómo identifico mi ingente burrada?
¿cómo ahogo la animosidad sin pesiar?
¿cómo prendo la vía a la isla del tesoro?.
40) LOS CODAZOS DEL EMPEÑOSO DEMONIO
Si la inmensa mayoría se va al infierno
por no aceptar a Cristo el Redentor,
es Satán quien gana la batalla por las almas.
Si Lucifer se rebeló alterando en parte
la agenda de Dios es porque posee peso,
capturando el respeto y temor de la humanidad.
Si fue el primer hombre el que traicionó a Dios
es porque el modelo original venía averiado.
Cuando Dios creó a Lucifer creó a un judas,
y cuando creó a Adán creó a un judas.
Si Satán zangolotea y obtiene trillones de triunfos
es porque posee una cuota vital de poder.
¿El libre albedrío fue un divino error?.
41) NO TE DESMARCARÁS DEL TODOPODEROSO
I
Dios, no me azotes más, con ese cariño tuyo.
Déjame en paz, sin condenarme.
Dame un arma que me permita prosperar
por las mías, piérdete de mi vista, sin iras,
y terminaré ahora la densa labor que me encomendaste.
Si ligado a Ti no sucede nada,
por lo menos autorízame a marcharme tranquilo,
sin acumular más resentimientos y bochornos.
Después de tantos años no me digas irónicamente:
“ahora sí te prosperaré”,
burlándote píamente del que te creía en todo.
Dios, no me vengas a recoger otra vez,
para remitirme al santo basurero, otra vez,
como una prueba más al justo o medida disciplinaria,
otra vez, una y otra y otra y otra vez, cien veces.
Si no pudiste en veinte años extirpar en mí
la traba que impedía la bendición,
por algo será, mas no tomaré conocimiento
de tus autoimpuestas limitaciones y dañinos devaneos.
Me iré a casa con la salvación adentro
tratando de no descarriarme, de no insultarte más.
Sé que soy yo el equivocado, mas ya no te creo.
Si fuera por mérito, ya estaría liquidado;
si es por gracia, estoy doblemente liquidado.
Dios, discúlpame por no poseer la paciencia eterna
de los incautos que te lo celebran todo.
No negaré jamás la Encarnación ni la Resurrección,
mas habito en el pantano de esa fastuosa mediocridad
y pienso que ya no me sirves para nada más.
¿Cómo suspendo la militancia sin perecer?
Dios, eres un gigante, mas yo no lo noto.
Dios, aléjate de mí sin rencores ni palizas.
Ya no me interesa ser un siervo de Dios así
y lo producido ya es dignamente suficiente.
Ayúdame a prosperar hasta donde puedas
y apártate de este ratón de laboratorio herido.
Sé que soy yo el errado y el arrogante,
sé que soy yo el hereje, mas renuncio, respetuosamente.
Sólo Tú puedes soltarme de tal manera
que yo no me sienta un perro sarnoso.
Terminemos con esta farsa, sin más arañazos.
Luchar Contigo es una tragicomedia, además,
siempres ganas todas las peleas, aunque te demores.
¿Qué siquiatra comprenderá tu raro comportamiento?
II
Perdí mi primer amor a Dios
yéndome al hoyo con el credo y todo.
El retorno y el trayecto son tan malsonantes
como lo grande que fue la ingenua ilusión
de ese primer día en que me postré ante Él.
Dios en Su palabra promete y promete,
mas cumple cuando se le da la gana
-lo que para Él eso es cumplir-,
cuando la vida y los años han pasado.
Sí, mi entripado y mi piel así lo ven.
¿Por qué Dios no eliminó de mí
de una buena vez esa altivez
que me impide ser bendecido de veras?
¿Por qué Dios se demora decenios, jocosamente?
Las frustraciones del discípulo son desgarradoras.
III
En el fondo de esta cacimba
se me extraviaron todas las dilucidaciones.
Una prótesis me mantiene con aire.
Lo rasguñé todo y me caí igual.
Prendiendo velas blancas y masticando salmos
con sumisión, me apagué por todos lados.
Por creerle me estanqué aquí y así.
Mi esperanza estaba en esa azotea luminosa
y mis pies los clavaste en el lodo.
Dios te apalea con amor.
42) EL DRAMÓN DEL PATITO FEO
El que nace pato muere pato
y los cisnes navegan en las vesanias.
La temporada de caza de cisnes es constante,
y si bien sobreviven una o dos cucarachas,
el rey de la selva no se entera ni se inquieta.
Si eres un cisne y pareces un pato,
los perros te atacarán por tu apariencia.
La cautivante belleza exterior prevalecerá
sobre la sustancia, la laboriosidad y los oratorios.
43) ALARGANDO LA ENCRUCIJADA
Embelesarse con los placeres
es comprar dolor a crédito.
Eludir los bultos esenciales
es pedirle una hora a la angustia compacta.
Postergar al Redentor con astucia
es sentarse en un cajón de vidrios.
Creerse autosuficiente al despertar,
es caminar al pantano de la impotencia.
44) CREO QUE NO SE IRÁ
La fotografía cerca de mi cama
me canta, me relata su día.
Me despierto y continúa riéndose.
Ahí no envejece ni se desanima.
Oigo su voz en la casa,
sus pasos y ruidos en la reja.
Desde la fotografía pretende envolverme,
tranquilizarme, contarme que se alimenta bien.
Yo, me propongo ingresar a la fotografía
y cocinarle esa pizza que tanto le gustaba.
45) VEAMOS QUE SUCEDE
Morirse es un boom, un notición,
ducharse acá todavía no lo sé.
Al juicio final estoy caminando
tan lento, que de seguro llego atrasado.
Si bien mi funeral presentaba buenos augurios,
no veo ninguna serpentina o aplausos.
Yo creía en Dios todos los días;
nunca fui un enemigo de las luces del diablo.
46) DESIGNIO DE LA CARNE
Me apego a los sentidos,
me enemisto con el Creador.
Me adhiero al dolor,
abrazo la precariedad.
Una debilidad, una sola tentación,
puede ser el embrión del desbarajuste entero.
Fin del libro: “El corolario de la duda”
Del blog antología: “Las sotanas de Satán”
http://lassotanasdesatan.blogspot.com/
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